domingo, 31 de enero de 2010

...pasa una tarde en Salisbury

Como dije en la anterior entrada, después de estar en Stonehenge me fui hasta Salisbury.

A pesar de que una de las dos guías que estoy utilizando dice que la ciudad es de las más bonitas del sur de Inglaterra, en realidad a mí no me pareció muy diferente de otras que he visitado hasta ahora. De todas maneras, esta es mi opinión y sólo estuve una tarde en ella, lo cual no es demasiado tiempo como para decir que conozco esta ciudad y tampoco sé mucho de su historia. En cualquier caso, lo que más llama la atención es la catedral de St Mary.

Las luces están encendidas porque esta foto está tomada cuando salí de la visita a la catedral, ya que las fotos que tengo antes de entrar las hice desde otro ángulo en el que se veían unos andamios. Cuento esto porque me pareció curioso que, habiéndose construido esta catedral en menos de 40 años en el siglo XIII (entre 1228 y 1258), las obras de rehabilitación empezaron en 1986 y tienen previsto terminar en 2015. Casi les hubiera valido más construir una nueva. Otro dato importante en cuanto a la construcción es que la aguja de la torre tiene 123 metros de altura, lo que la hace la más alta de toda Gran Bretaña. Lo que es increíble es que no se haya caído todavía, ya que los cimientos solo tienen 1.2 metros.

No soy un experto en arte, pero quizá el haber construido esta catedral en tan poco tiempo hace que su arquitectura sea muy homogénea. Esto lo deduje por mí mismo, pero lo de que es una obra maestra del gótico temprano inglés, he tenido que copiarlo. No voy a seguir con una lección de arte, así que voy con otras cosas.

En el interior de la catedral se encuentra el reloj en funcionamiento más antiguo de… bueno, aquí he encontrado dos versiones, que es el más antiguo de Inglaterra y la otra lo extiende al Mundo entero. En lo que coinciden las dos versiones es que data de 1386 y que sólo marca las horas, aunque supongo que esto segundo es más sencillo de comprobar.

Una de las cosas que ya me había llamado la atención en algunas de las iglesias que he visitado hasta ahora en este país es que intentan incorporar nuevos elementos a la catedral con un diseño moderno, y no en posiciones secundarias, si no con bastante importancia, como altares o, en este caso, la pila bautismal.

Otra curiosidad es que en la capilla de la Trinidad, situada en el ábside, se encuentra permanentemente encendida la vela de Amnistía Internacional, rodeada por una cadena de espinas, emulando la corona de Jesús, en memoria de los prisioneros de conciencia de todo el Mundo. El autor de esta obra es Simon Beer y es la que se puede ver en el logotipo de esta organización.

En la Sala Capitular tienen expuesta una de las cuatro copias que aún se conservan de la Magna Carta que firmó el rey Juan sin Tierra en 1215, donde se estableció por primera vez la relación entre el rey y sus súbditos, así como los derechos de éstos. Según el folleto de la catedral, este documento inspiró, entre otros, la Constitución de los Estados Unidos y la Declaración de los Derechos Humanos. En esta sala, por cuestiones de seguridad, no dejaban hacer fotos.

Para terminar la visita a la catedral, entré en el claustro, el cual sorprende por su tamaño.

Una vez terminada la visita a la catedral me di un paseo por la ciudad. En el mismo recinto anexo a la catedral se pueden encontrar numerosos edificios de cierta importancia arquitectónica y cultural, pero la mayor parte o bien son privados o bien estaban cerrados durante el invierno. Camino del centro pasé por la North Gate, que formaba parte de una antigua muralla que rodeaba la catedral en el siglo XIV.

El centro de la ciudad está en Poultry Cross, que literalmente significa Cruce de las Aves de Corral. No tengo ni idea de por qué se llama así, pero allí se encuentra este pabellón gótico.

Después de darme una vuelta por el centro, como ya se hacía tarde, cogí al pequeño Todoroku y volví a la casa donde estoy viviendo sin más historia que contar.

En resumen de estas dos últimas entradas, puede decirse que he visitado piedras puestas por el hombre en muy diferentes momentos de su historia.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

miércoles, 27 de enero de 2010

...mira unas piedras colgadas

Tranquilos, que no me he tomado algo y he empezado a ver vacas volando y piedras colgando por ahí. Este fin de semana me decidí a hacer una excursión, porque ya era hora de salir un poco por ahí a conocer algo más de esta isla. De momento sigo moviéndome por sitios que me queden a una distancia prudencial de aquí. Así que me decidí a coger al pequeño Todoroku e ir al condado de Wiltshire, que supongo que no os dirá mucho, pero aquí es donde se encuentra uno de los monumentos más conocidos de Inglaterra, es decir, Stonehenge. El nombre viene de Stone, que no sé si hace falta que diga que significa Piedra, y de Henge, que en inglés antiguo significa Colgar. Ahora ya podéis ver que no estaba colgado mientras pensaba el título de esta entrada.

La verdad es que impresiona bastante ver estos trilitos de varios metros de altura erguidos por el hombre hace 5000 años. Sin embargo, el recinto tiene dos problemas que menoscaban la impresión que causa Stonehenge. En primer lugar están las dos carreteras que pasan a una distancia muy cercana del monumento y que tienen bastante tráfico. En segundo lugar está el hecho de que no se puede entrar dentro del círculo de piedras que aún queda en pie, con lo cual, la perspectiva hace que uno no se de cuenta realmente del tamaño que tienen. Por otro lado, sin querer quitarle importancia a este monumento, si tenemos en cuenta que las pirámides de Giza datan de unas fechas similares, esto le quita un poco de mérito a Stonehenge. Sin embargo, yo no conozco las pirámides, así que me dejé impresionar por este monumento.

Muchas son las cosas que se han escrito de este mítico complejo megalítico. Gran parte de ellas se encuadran dentro del esoterismo y otras muchas pretenden tener una base científica, pero hasta ahora ninguna de ellas ha logrado explicar qué es y para qué servía exactamente este monumento. Lo único que se sabe a ciencia cierta es que el día del solsticio de verano, desde la piedra del altar, en el centro del círculo de piedras, se puede ver el Sol elevarse justo por encima de la Heel Stone o Piedra Talón, situada fuera del círculo principal, en el final de lo que parece ser un camino empedrado. De manera que la teoría más plausible es que se trataba de un templo dedicado al Sol, hacia donde se celebraban peregrinaciones. Esta es la famosa Piedra Talón.

Con la entrada al complejo dan también una audioguía que cuenta algunas cosas interesantes acerca del complejo, algunas de las cuales me gustaría contaros aquí. Para detalles técnicos e históricos, podéis encontrar información más que suficiente en Internet, sin embargo, creo que algunas de las cosas que dice la audioguía son más difíciles de descubrir.

Al parecer, una de las razones por las que no se puede entrar dentro del círculo de piedras es que, antiguamente, los visitantes alquilaban pequeños martillos a algún herrero de la zona para poder sacarle una esquirla a alguna de las piedras, ya que se le atribuían propiedades mágicas de curación contra los venenos o las plagas, como por ejemplo sapos en los pozos de agua.

Una de las mayores incógnitas que existen acerca del complejo es cómo se las arreglaron los hombres de aquella época para llevar unas rocas tan inmensas desde tan lejos, ya que las primeras piedras del monumento fueron extraídas de una cantera situada en Preseli Hills en Gales, a casi 300 kilómetros de distancia. La explicación científica más aceptada es que fueron transportadas por mar hasta la costa sur de Inglaterra y luego por río hasta llegar a alguna zona cercana. Estas piedras, según la guía, tienen un tacto más cálido que el resto, hecho para el que no se ha encontrado explicación. Una de estas piedras, junto con otra de las normales, está situada en la entrada del complejo y se pueden tocar ambas a la vez. Si os digo la verdad, yo no noté la diferencia, pero tenía las manos heladas, así que yo no era un termómetro muy fiable.

Dejando a parte las explicaciones científicas, a mí me parecieron bastante interesantes los mitos que existen acerca de cómo surgió Stonehenge.

Una de las leyendas dice que tras una batalla en la que ser perdieron muchos caballeros, el entonces rey, Aurelius Ambrosius, le preguntó a Merlín cómo se podría honrar a los muertos. Merlín le dijo que tenía que ir en búsqueda del Anillo de los Gigantes que se encontraba en Irlanda. De esta manera, Aurelius mandó a su hermano Uther Pendragon, padre de Arturo, el de la Tabla Redonda en búsqueda del Anillo, que había sido transportado por unos gigantes desde Egipto. Uther encontró el Anillo, pero sus hombres no fueron capaces de transportarlo, así que Merlín, harto de esperar obró su magia y trasladó él mismo las piedras hasta su ubicación actual, en Stonehenge.

Una versión de esta historia es que Merlín hizo un pacto con el Diablo, quien se presentó disfrazado de caballero en el jardín de la casa de una vieja, donde estaba el Anillo de los Gigantes. El Diablo le ofreció a la vieja por el Anillo tanto oro como ésta pudiera contar mientras transportaba las piedras. La pobre señora pensó que era un buen negocio, porque aquel caballero iba a tardar mucho tiempo en mover aquellas inmensas moles. Sin embargo, tan pronto como ella aceptó y se puso a contar oro, el Diablo se mostró como tal y se llevó las piedras en un instante.

Todo esto forma parte de la mitología sajona. Sin embargo, todavía existe otra teoría de cómo llegaron las piedras a su actual enclave: con la ayuda de los extraterrestres. Al parecer, en los últimos años existen unos cuantos grupos de gente que se dedican a hacer en la zona Crop Circles, literalmente Círculos Segados o Círculos de Cultivo, que son los famosos dibujos que se supone que hacen los extraterrestres en los campos cuando sus naves se aproximan a la Tierra.

Por otro lado, según escuché existen muchos turistas New Age que acuden a Stonehenge disfrazados de druidas y toda la parafernalia, pero la entrada está prohibida a la gente vestida de esta manera. Sin embargo, siempre hay mucho colgado de este tipo de cosas y gente que quiere ver en este lugar algún tipo de centro de poder o de energía. Cuando yo estaba haciendo el recorrido de la visita me crucé varias veces con un hombre que iba en dirección contraria. Al principio no me di cuenta, pero después de verlos varias veces me fijé en que nunca se paraba y que llevaba en una mano una piedra, la cual se llevaba a veces a un ojo para mirar el círculo de piedras a través de un agujero. La casualidad hizo que, cuando estaba comprando unas postales en la tienda, el hombre llegó por el mostrador y pidió algo, el dependiente salió un momento y volvió con unos papeles en la mano. Como yo esta pagando, pude ver lo que ponían. Era una especie de formulario de petición de acceso para el interior del círculo interior. Al parecer se puede acceder pidiendo permiso con antelación. Eso sí, espero que hagan una pequeña criba de la gente que dejan entrar, porque viendo lo que hay por ahí, no me quiero ni imaginar los experimentos que querrán hacer dentro del círculo interior.

Después de la visita a Stonehenge, comí un bocadillo metido en el coche, porque hacía bastante frío y me había quedado helado mientras hacía el recorrido. Después de esto me dirigí a una ciudad próxima, que según una de las guías es una de las más interesantes del sur de Inglaterra, Salisbury. Pero me temo que esto lo tengo que dejar para otra entrada, porque ya se está haciendo un poco tarde y porque ya os he soltado un buen ladrillo.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

miércoles, 20 de enero de 2010

...conduce en Inglaterra (III)

Esta semana, como he dicho en la entrada anterior, no he ido a ningún sitio, así que no tengo gran cosa que contar, por lo tanto he decidido seguir dando la murga con las clases de conducir en Inglaterra.

El caso es que no tengo fotos que avalen lo que quiero ir contando sobre el tema, así que voy a esperar a continuar más adelante con las experiencias personales, con documentación gráfica (qué fino me ha quedado esto).

Sin embargo, estos días me dio por ver la serie Bones, más que nada para entretenerme un rato cuando estoy en casa sin nada que hacer. El caso es que estaba viendo el primer episodio de la cuarta temporada, cuando sale esto.

video

Lo siento, no supe cómo meter los subtítulos, pero creo que la esencia de lo que quiero transmitir se entiende perfectamente. Y es que muchas veces me siento como el agente Booth en este capítulo: desorientado, frustrado, cabreado y hasta las narices. Por suerte, hasta ahora no he tenido ningún problema tan grave como el del vídeo, pero en ocasiones me gustaría desahogarme dando gritos. Lo bueno es que, si algún día decido hacerlo, habrá pocas probabilidades de que alguien me entienda, aunque más de las que a mí me gustaría, ya que hay bastante hispanohablante por Inglaterra.

Uno de esos momentos en los que me hubiera gustado darme la satisfacción de gritar fue la semana pasada. En realidad, esto no tiene que ver con la conducción en sí, pero sí que está relacionado con Todoroku. Resulta que tengo que cambiarle los limpiaparabrisas porque se les están cayendo las escobillas. Así que todo decidido, la semana pasada me acerqué al concesionario de Peugeot más cercano, el cual está a 20 kilómetros de aquí. El caso es que me dio por ir uno de los días que había nevado. Llegué allí a las 17:30 y resultó que estaba cerrado, a pesar de que el horario de apertura que ponía era hasta las 18:00, y sin dejar ningún papel diciendo por qué estaba cerrado. Supongo que sería a causa de la nieve; si yo pude llegar, me pregunto por qué ellos no. Volví unos días más tarde, con la suerte de que estaba abierto. Me atendió un tío de traje, y eso que era la sección de repuestos, el cual amablemente, como buen inglés, me hizo sentarme y se puso a buscar los limpiaparabrisas en su ordenador. Después de un rato va y me dice que los limpiaparabrisas ingleses son diferentes, que no sirven para un coche con el volante a la izquierda y que si quería hacer un pedido tenía que ser como mínimo de 10 para el trasero y de 5 pares delanteros. Así que, cuando salí del concesionario, a punto estuve de tener mi momento agente Booth, pero creo que yo lo hubiera hecho con palabras un poco más duras y malsonantes. Estos ingleses están decididos a no ponérmelo fácil en ninguna situación. Al final tuve que decirle a mi padre que me los mandara por correo, esperemos que lleguen antes de que empiece a llover en serio.

A ver si este fin de semana hago alguna excursión, aunque no sea muy lejos, para que este blog no empiece a parecerse a la página de la DGT.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

sábado, 16 de enero de 2010

...conduce en Inglaterra (II)

Como el fin de semana pasado no fui a ningún sitio interesante y este me voy a quedar también por la zona por culpa del tiempo, me parece que no voy a poder colgar ninguna entrada que merezca la pena, así que voy a rellenar un poco el espacio del blog con otra entrada sobre la conducción en Inglaterra.

En primer lugar, me gustaría agradecer los comentarios sobre el nombre del coche. Sé que Neko-guruma es un poco largo, pero llamarlo sólo Neko no me gusta del todo, porque es llamarlo simplemente Gato, y él se merece llamarse como un león. El problema es que en japonés, león se dice algo así como raion, que es la transcripción fonética del nombre en inglés, lion. La sugerencia de 206 en japonés es un poco larga: ni-hyaku-roku. Sin embargo, esto me ha llevado a encontrar una nueva sugerencia de nombre: Todoroku, que significa rugir. Me gusta, tiene fuerza y además termina en “seis” aunque los kanji no tengan nada que ver.

Aquí está el pobre coche con la segunda nevada que le cayó encima, aunque fue más leve que la primera.

Vaya, ya he vuelto a soltar un rollo de los míos. Esto iba de cómo conducir por Inglaterra, así que voy a ello.

Después de mi experiencia de la última semana y media, tengo que decir que los ingleses no están muy preparados para la nieve. En España, todos los años cae una nevada fuerte y todos los años se colapsan las carreteras en algún sitio, con el consiguiente enfrentamiento entre los políticos locales, regionales y nacionales echándose la culpa mutuamente del problema, unos porque son los que gobiernan y los otros porque gobernaban antes y no hicieron nada. Pues aquí pasa algo parecido o casi se podría decir que peor.

Aquí, en Surrey y más concretamente en la zona entre Woking, Aldershot y Guildford, nevó el martes de la semana pasada y un poco el domingo por la noche. El mayor problema fue que hizo bastante frío, de modo que la nieve ha aguantado mucho tiempo y se formaron bastantes placas de hielo. El caso es que en ningún momento he visto una máquina quitanieves pasando por las carreteras, de modo que la única forma de quitar la nieve ha sido mediante el paso de los coches. Me imagino que la ausencia de las quitanieves se deberá a que por aquí no tienen montañas altas y no es muy común que nieve a pesar del frío, supongo que será porque por aquí se conforman con la lluvia. El caso es que esa forma de quitar la nieve de las carreteras no me parece la mejor en cuanto a seguridad vial se refiere. Además, este método no es muy eficaz en carreteras secundarias y vías privadas. Así que hoy, que apenas quedaba nieve en las carreteras, todavía había un camión atascado en la entrada del polígono industrial donde está la empresa en la que trabajo. Eso sí, esta vez me negué a empujar el camión, ya tuve bastante el otro día ayudando al BMW para que apenas me lo agradecieran. Podéis decir que soy un desconsiderado, pero no creo que yo hubiera podido hacer mucho con un trailer de 4 ejes. Por otro lado, para haceros una idea del desastre logístico, los niños apenas han tenido clase la semana pasada y parte de esta, por lo que entendí en la radio.

Así que ya veis, que en todos los sitios cuecen habas y no siempre se puede decir que en Europa es todo mejor y en España estamos muy atrasados. Los pequeños detalles marcan la diferencia, pero en general, en cuanto a red vial e infraestructura, no estamos tan mal.

Bueno, de momento esto es todo. Cuando tenga alguna foto más de las carreteras, os las iré poniendo, porque alguna cosa realmente merece la pena verla para creerla.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

lunes, 11 de enero de 2010

...conduce en Inglaterra (I)

Es un poco tarde, así que por eso le he puesto el apellido de (I) a esta entrada, porque el tema puede dar para bastante, pero mis párpados puede que no aguanten tanto.

Una de las cosas que más me preocupaban antes de venir para Inglaterra, así como una de las que más me han preguntado, era cómo me las arreglaría para conducir por el lado incorrecto de la vía y, sobre todo, con un coche con el volante en el lado correcto. Además, ya iba siendo hora de que le dedicara una entrada al mejor y único amigo que tengo en Inglaterra: el pequeño 206. He decidido ponerle un nombre, ya que últimamente le hablo por las mañanas para que no se sienta muy solo después de pasar la noche. Tal vez me esté empezando a volver loco, pero si algún día me responde, me gustaría poder llamarlo por su nombre. De momento se me han ocurrido un par de ellos, como Kimba, que viene de un anime japonés de hace no se cuánto tiempo, sobre un león blanco, por aquello del león emblema de Peugeot. Disney plagió esta serie sacando El Rey León, aunque nunca lo admitió. De todas maneras, esta serie no me gusta demasiado, así que estoy pensando en llamarle Neko-guruma, que viene a ser algo como Gato-coche o Gato con Ruedas. Mañana le preguntaré qué le parece a él y ya os contaré.

La ventaja de haber traído el coche es que no tuve que preocuparme del peso y así pude traerme un montón de cosas que nunca hubiera podido traer si hubiera venido en avión. Aquí os pongo un par de fotos para que os hagáis una idea de cómo venía el pobre 206. De todas maneras, tampoco iba tan cargado, sobraba más de la mitad del maletero. Eso sí, iba con los asientos traseros echados, y no sabéis de lo que es capaz de llevar este coche.

Así que mi vida cabe en medio 206.

Recuerdo vagamente mi primer contacto con las carreteras inglesas, porque fue justo después de bajar del Ferry, tras algo más de 30 horas de infernal viaje, con el estómago y la cabeza cada uno por su lado, de noche y buscando por Portsmouth un hotel donde pasar una noche. Menos mal que antes de partir le compré un complemento al pequeño 206: un navegador GPS. En España no me importaba perderme cuando iba por ahí de vacaciones. Nunca me gustaron demasiado estos aparatos, pero ahora tengo que reconocer que sin él me hubiera costado muchísimo encontrar los sitios por las intrincadas carreteras que se estilan por aquí.

Conducir por el otro lado no es tan difícil como podría parecer. Es bastante sencillo adaptarse teniendo mucho cuidado al principio. El primer mes me costaba bastante conducir de noche y/o con lluvia, y al entrar en las rotondas todavía a veces tengo que pensar hacia dónde tengo que mirar. Los ingleses son muy correctos y esto, en la conducción, se traduce en que no he tenido prácticamente ningún problema como los que son habituales cuando conduces por España, sobre todo en las rotondas.

Voy a dejar para otro día el hablar de las carreteras y rotondas. No tengo ninguna foto del coche con nieve de estos días, una pena, pero me parece que tendré oportunidad de hacerla más adelante. De todas maneras aquí no fue tan duro como lo pintan por las noticias. O eso, o yo soy un inconsciente. Desde el martes de noche no volvió a nevar hasta hoy, pero hace bastante frío, por lo que la nieve todavía aguanta y se formaron unas placas de hielo preciosas en la carretera.

El problema es que los ingleses no están muy acostumbrados a estas nevadas por el sur, y les ha pillado un poco de sorpresa. Por ejemplo, lo de las cadenas no es algo muy común por aquí y tampoco he visto ninguna máquina quitanieves despejando las carreteras. El miércoles y el jueves en la empresa estábamos 4 de 15-20 empleados que solemos estar en el edificio. Además, de esos 4, sólo el director y yo repetimos los dos días. Pero bueno, esto tiene explicación, el director tiene que tirar por la empresa y yo prefiero estar caliente, entretenido haciendo algo que no en esta casa metido todo el día aburrido, pasando frío.

Como anécdota, contar que el miércoles, cuando llegaba al trabajo, vi que en la entrada del polígono industrial donde está la empresa estaba atascado un compañero que se dedica a las ventas. Lo mejor de todo fue pasar con el pequeño 206 como si nada y él estaba tirado con su flamante BMW. Tracción trasera y ruedas anchas, lo mejor que hay para la nieve. Así que aparqué y fui a echarle una mano. Entre un chico de otra empresa y yo conseguimos sacarlo empujando. Luego él me dijo que iba a aparcar fuera del polígono, donde había menos nieve acumulada y luego iría a la empresa, por si tenía que echarme una mano para mover el coche. El caso es que yo volví al coche para aparcarlo en la entrada, lo saqué sin ningún problema, lo aparqué fuera y volví a la empresa, y el tío no volvió. Por la tarde recibí un correo suyo diciendo que había intentado aparcar en la entrada y que casi se había quedado atascado otra vez y entonces decidió marchar. La moraleja de la historia es que el 206 no te deja tirado a la primera de cambio y un BMW sí.

Además, estos días, de vez en cuando, el 206 hace patinaje artístico sobre hielo, si es que es un coche de lo más completo, sabe hacer de todo. Espero que no se convierta en artista contemporáneo y haga un auto-retrato en forma de amasijo de hierros y plástico conmigo dentro. Pero hasta ahora no me ha fallado, eso sí que es un amigo.

Más adelante intentaré hablar del resto de la conducción por esta isla.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

miércoles, 6 de enero de 2010

...vuelve al exilio

Tras las fiestas de Navidad, me he tenido que volver a Inglaterra. Podría decir que las vacaciones han sido bastante breves, pero esto es algo que siempre ocurre con las vacaciones, nunca son tan largas como una querría.

Aprovecho para pedir disculpas a todos aquellos que han tenido que escuchar durante estos días mis quejas sobre mi vida aquí, sé que puedo ser muy pesado y repetir siempre las mismas cosas. Hasta ahora no he querido utilizar este blog para lamentarme de lo que me está pasando y espero continuar sin hacerlo. Si no tengo algo bueno que contar de la gente de este país, prefiero no hacerlo y poner lo bueno que me ocurra. Lo que pasa es que cuando alguien me pregunta directamente sobre el tema, salto con todos los problemas a los que me tengo que enfrentar a diario en este país. De nuevo, lo siento y gracias por escucharme.

De otra manera no tengo mucho que contar. El viaje de vuelta fue muy bien, sin ningún problema reseñable. Tras un viaje en coche, dos aviones y dos autobuses, llegué a la casa donde estoy viviendo (aún me resisto a llamarla simplemente “casa”). Lo curioso es que, después de tantas horas de viaje, cuando llegué aquí y saqué las cosas de la maleta, parecía como si nunca me hubiera ido.

Por la tarde tuve que ir a comprar algo porque había dejado la nevera vacía antes de marchar. Así tuve una excusa para pasar un rato con el mejor amigo que tengo en Inglaterra: el pequeño 206. Más adelante le dedicaré una entrada como es debido que le haga justicia. Como otras muchas veces, él no me falló y arrancó a la primera. El pobre es muy agradecido, ya que dejarlo dos semanas a la intemperie, bajo las inclemencias del tiempo inglés, no tiene nombre.
Al día siguiente, el lunes, me fui a trabajar con -7 ºC parpadeando en el termómetro del coche. No me han echado del trabajo de momento, aunque todavía queda un mes para que lo puedan hacer sin darme explicaciones, así que nunca se sabe, tal vez tenga unas largas vacaciones en casa antes de lo esperado, y sin paga.

No voy a continuar con el relato de lo que hice, porque resultaría bastante aburrido. Lo que sí os quiero mostrar es la nevada que ha caído esta noche mientras escribía estas líneas. La foto no es de muy buena calidad, pero he hecho lo que he podido con mi mini-trípode de juguete y con la ventana cerrada, que hace mucho frío.

Esto es lo que se ve desde la ventana de mi habitación. A ver si mañana voy a tener que estrenar las cadenas del coche.

En fin, lo dicho, de vuelta a la cruda realidad tras tantos festejos y comidas, todos ellos compartidos con familia y amigos, qué más se puede pedir…

Vaya, qué sentimental me estoy poniendo, será por las fechas, porque esta noche llegan los Reyes (a España, aquí no), por las horas tan intempestivas a las que estoy escribiendo o por el catarro que tengo encima.

Que los Reyes Magos os traigan a todos muchas cosas.

Besos para ellas y abrazos para ellos.