sábado, 30 de agosto de 2014

...va de cascada en cascada

Una de las cosas que me faltaron por comentar en la anterior entrada fue esta foto que saqué en el autobús que nos llevó al cráter del que hablé.


A mí se me ocurrieron dos posibilidades. La segunda de ellas fue que se podía utilizar el papel para limpiar el agua de las ventanas que se formaba por la condensación ya que la humedad era muy alta y hacía bastante calor. La primera posibilidad… lo voy a dejar porque estoy seguro de que fue también la primera que se os ocurrió a vosotros. Sólo decir que no había retrete en el autobús.

El congreso en el que estuve terminó un viernes a mediodía pero el avión para volver a Tokio salía el sábado por la tarde así que tuve un tiempo para visitar algo en los alrededores.

Una de las cosas que se veían bastante por toda la isla era esta especie de construcciones.


Por lo que le entendí al guía del día anterior, son para llamar a la buena suerte o algo así. También eran bastante típicas estas estatuas, Dol Hareubang, que según encontré son representaciones de dioses protectores.


Cerca del centro de convenciones donde tuvo lugar el congreso se encuentra el parque Jungmun Daepo donde se pueden ver unas columnas basálticas que salen del mar.


Y aquí hay os pongo una foto un poco más de cerca.


Normalmente, volvía en autobús al hotel pero ese día, a pesar del calor y la alta humedad, volví caminando para poder ver el puente Seonim.


Un poco más de cerca.


Este puente está dentro del parque botánico Yeomiji y si se quiere pasar por él hay que pagar la entrada. Yo lo hice pero no por el puente ni por los árboles sino por ver unas cascadas que forma el río que salva el puente, las cascadas Cheonjeyeon. Son tres cascadas principales que están bastante separadas unas de otras por lo que no estoy seguro de si todas tienen el mismo nombre. Cruzando el puente y subiendo un poco el río se encuentran las dos primeras.



A pesar de que estuvo lloviendo bastante los días anteriores, esta segunda cascada no tenía agua, al menos no que cayera como es debido. Me imagino que en algún momento correrá el agua como es debido y se podrá ver mejor. De todas maneras, el reflejo de las columnas en el pozo de agua quedaba bastante guapo.

Para llegar a la tercera hay que volver hacia el puente y bajar bastante. Yo me esperaba que fuera como los dos sitios anteriores en los que se podía llegar a la orilla del río pero no fue así, así que si no se tiene mucho tiempo ni ganas no recomiendo la caminata solo por esta foto.


En este parque botánico pude ver de cerca este instrumento que vi en otros sitios.


La verdad, no tengo ni idea de para qué sirve pero me llamó mucho la atención porque se me parece bastante a las muelas de las almazaras que hay por el sur de España. Así que supongo que se utilizará para moler algo aunque dudo que sean aceitunas porque con ese clima no creo que se den muy bien.

Al día siguiente, un sábado bastante lluvioso, tenía dos opciones. La primera era quedarme en el hotel y alrededores para visitar algo por allí. Lo malo es que los centros turísticos de esta isla son un poco raros, así que lo que tenía por allí cerca era un museo de ositos de peluche que, por lo que parecía en los folletos, estaban colocados y vestidos imitando obras importantes y cosas así (por ejemplo, La Creación de Adán de la Capilla Sixtina). Así que, por mucho que me atrajera la idea de ver ositos, cogí un autobús para ir a una ciudad hacia el este, Seogwipo, para ver unas cascadas que tenían buena pinta. Primero llegué a una en la que no había nadie y no había que pagar para entrar, cosa que me extrañó mucho puesto que se suponía que era una de las mayores atracciones de la zona y uno de los monumentos escénicos de la isla. La cascada se llama Jeongbang.



Después de verla, continué caminando por la costa hacia el centro de la ciudad y entonces fue cuando me di cuenta de que ésta no era la cascada que iba buscando, en realidad se llamaba Sojeongbang. El “So” de delante significa pequeño, parecido al japonés. A pesar de que los idiomas no tienen un origen común me pareció que había palabras parecidas. El caso es que más adelante llegué a la cascada Jeongbang principal, donde sí había más gente y sí había que pagar entrada.


El sitio era bonito. La verdad es que no es común ver una cascada tan cerca del mar. No es que el agua cayera directamente sobre el agua pero casi. La altura es de unos 23 m y 10 m de ancho. La leyenda dice que hace 2000 años, el emperador chino, Chin, mandó un emisario, Seobul, a buscar el elixir de la vida eterna en Jeju. Cuando no lo consiguió encontrar (vete tú a saber por qué, quizás no era tan bueno como Indiana Jones), grabó su nombre en el acantilado de la cascada y se volvió a China. Lo que no sé es qué pasó con él cuando volvió con las manos vacías ante su emperador.


Desde el puerto de Seogwipo llegué a ver otra cascada, la Cheongjiyeon, no confundir con las primeras cascadas de las que hablé antes.




Tras terminar la visita volví al hotel y de ahí al aeropuerto. Como llegamos muy tarde a Tokio ya no podía volver a Sendai ese mismo día. Como me tuve que quedar una noche allí aproveché a dar una vuelta por la zona de Asakusa y Ginza, pero de esto ya hablé en otras ocasiones. Sólo poner una foto de la estación de Tokio por detrás.




Ahora que me doy cuenta, creo que nunca puse fotos de la estación de Tokio por el otro lado. Es una estación que recuerda a las europeas y me gusta bastante pero ahora mismo no tengo ninguna foto como es debido a mano así que quedará pendiente para otra entrada.

Iba a titular esta entrada “…va de cráter en cráter (II)” para continuar con la serie que empecé el mes pasado, pero viendo el contenido, elegí cambiar el nombre, así que ya continuaré la serie más adelante.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

jueves, 31 de julio de 2014

...va de cráter en cráter (I)

Y otra vez que llego justo en el límite. Creo que la siguiente entrada llegará más rápido ya que voy a dividir la historia de cómo fui de cráter en cráter.

En la anterior entrada dejé a Iván dando vueltas por Japón. Justo antes de qué él volviera a casa nos vimos una vez más, en esta ocasión en Tokio. Lo malo es que estuvo lloviendo bastante. Es lo malo de venir en Junio a Japón, empieza a hacer bastante calor y es la época de lluvias. De todas maneras, nos armamos con nuestras cámaras y unos paraguas para dar una vuelta por la ciudad. No tengo muchas fotos porque le fui llevando a sitios que ya conocía, así que no voy a poner más aquí. Sólo darle las gracias por la visita y por unos días en los que me puse pesado hablando de Japón y tontón con el vino y la cerveza pensando en los viejos tiempos allá por la Tierrina.

Como todo tiene un fin, Iván se volvió a España y un día antes yo me fui a un congreso en Corea. En concreto fui a la isla de Jeju la cual puede que resulte conocida a más de uno debido al trágico accidente de un ferri surcoreano hace unos meses y que tenía como destino esta isla. En mi caso, yo fui en avión directo desde Tokio.

Jeju es una isla situada al sur de Corea del Sur (valga la redundancia). No voy a hablar mucho sobre la isla porque no es plan y porque tampoco estuve mucho allí, sólo durante el congreso y no me dio tiempo a hacer gran cosa, así que si queréis mirar algo más sobre ella, es mejor en otro sitio. Como curiosidad, sólo decir que es una isla volcánica y en el centro hay un volcán (valga la redundancia), el Halla, que es la montaña más alta de Corea del Sur con 1950 m. Una pena que no me diera tiempo a intentar subirla.

Lo que conocí de la isla fue principalmente su parte sur donde hay muchos centros turísticos que era donde se celebraba el congreso. Sigo recalcando lo del congreso por que me da que está bastante extendida la creencia que yo no trabajo mucho. Los centros están plagados de coreanos que van incluso de fin de semana allí porque hay muchos vuelos desde muchos aeropuertos de Corea del Sur. También hay muchos chinos. Al parecer, antes había más japoneses pero ahora, con el desarrollo chino las cosas están cambiando. En resumen, que Jeju es como la Mallorca de Corea, cambiando los ingleses y alemanes por japoneses y chinos. Lo malo de esto es que al final uno no se siente como si estuviera en un sitio diferente, es algo que ya se ve en otros sitios, así que no considero que haya conocido Corea realmente. Por suerte, los precios son más bajos que en Japón así que en eso sí que gané algo.

Para la primera foto de esta entrada os pondré algo de comida, raro ¿verdad?


Esto es algo muy típico de Corea, la carne a la parrilla. Creo que ya hablé de la versión japonesa hace mucho tiempo, de hecho, creo que aquí se importó desde Corea. En la misma mesa hay unos hornillos, a veces con gas otras veces con carbón vegetal, para poder hacer la carne al gusto. Lo que veis a la izquierda de la carne son unos moluscos que se llaman abalones. En principio, creo que eran de verdad aunque luego me dijeron que había un molusco muy parecido pero más pequeño. Aquí en Japón son muy caros así que por lo que nos costaron los coreanos, debían de ser otra cosa. De todas maneras, estaban bastante buenos.

Una característica de la comida coreana es que es muy picante. Además del famoso kimchi (col fermentada con pimientos y otras cosas) tienen otras salsas y comen ajo y pimientos crudos. Una guindilla que nos pusieron era como fuego. Comí un pico nada más pero el picante se empezó a extender por toda la boca y al final era incluso doloroso. Así que tened cuidado si vais a Corea, sobre todo si no estáis bien del estómago. Otra característica (no sólo de la comida coreana pero también de la japonesa) es la cantidad de platos pequeños que suelen poner con distintas comidas o salsas.


Como dije antes, en la isla hay muchos resorts y además, es un buen sitio para ir a la playa y hacer surf, así que, mejor pongo una foto de eso, la playa Jungmun Saekdal.


A continuación os pongo una foto del sitio donde se celebraba el congreso; vuelven las panorámicas, hacía bastante tiempo creo.


Pero como no me pasé todo el tiempo comiendo y por suerte, aunque estaba en un congreso (ah, que ya lo había dicho, es que hay que recordarlo, por si acaso), nos llevaron un día de excursión al sitio más emblemático de la isla, con el permiso del volcán. Esto es el Seongsan Ilchulbong. Se trata de un cráter formado por una erupción marítima muy cercana a la costa este de la isla. Debido a la situación, la gente suele ir a ver la salida del sol allí en año nuevo, de manera que se llama el Pico del Amanecer, que es lo que creo que significa Ilchulbong. Además, san significa montaña (esto es como el japonés) con lo que al final queda algo así como La Montaña del Amanecer Seongsan. Es Patrimonio de la Humanidad y también fue elegida como una de las 7 maravillas de la naturaleza. Las mejores vistas son desde el aire pero no nos llevaron en helicóptero precisamente, así que eso es mejor buscarlo en otro sitio. Además, estuvo lloviendo bastante (cosas de poner un congreso en la época de lluvias de un país) pero eso no nos detuvo. La siguiente foto es una vista desde la parte de abajo.


Después de una corta subida de media hora se llega a dar vista al interior del cráter.


No dejaban entrar dentro aunque de todas maneras no tenía pinta de ser fácil por la cantidad de vegetación. Las vistas desde la parte de arriba hacia la costa también eran bastante espectaculares aunque no pudimos disfrutarlas mucho por el viento y la lluvia.


Como se puede ver en la parte central de la foto, el cráter está conectado de manera natural con la isla por una estrecha lengua de tierra. También está conectado por un puente en la parte derecha.

De momento, voy a dejar esta historia aquí, ya que fue el primer cráter de la misma.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

jueves, 26 de junio de 2014

...come bollo

Como me viene pasando los últimos meses, voy dejando la entrada para última hora. Si es que me voy quedando sin ideas para contar aunque es cierto que tengo algunas cosas en la recámara desde hace ya años en algunos casos. Pero para hablar de todo eso debería hacer primero memoria de muchas cosas y luego escribirlo como es debido con tiempo.

Empezando con el tema de hoy, este año tengo mucha suerte, voy a tener unas cuantas visitas si todo sale como está previsto. La primera visita que tuve al poco de llegar a Japón fue la de mi madre, al año siguiente mi amigo Mario y su novia se pasaron por aquí durante el festival Tanabata, y el año pasado estuvo mi amigo Joan con su primo y su tía. Este año he comenzado con otro de mis amigos más antiguos, Iván. La verdad, casi me da miedo pensar cuánto hace que nos conocemos puesto que hay que remontarse a los entrenamientos de karate allá en los años ochenta del siglo pasado. Si en una frase escrita en 2014 uno tiene que escribir “del siglo pasado” para evitar confusiones, es que ya se está haciendo muy mayor.

Como yo este verano no tengo pensado ir por España, le hice un par de encargos a Iván para que me hiciera de mula de carga. Él además me trajo unas casadiellas pero, y sin desmerecerlas, lo mejor es que me trajo esto.


Los asturianos y los que conocen la comida de mi madre ya sabrán lo que es. Es un bollo dulce del que, como se puede ver, ya dimos buena cuenta, y unas galletas, todo recién salido del horno de mi madre (además de un viaje a Madrid, Frankfurt, Tokio y Sendai). Para el que no lo sepa, el bollo dulce se suele comer por Semana Santa, algo de lo que hablé ya pero no había puesto foto. Hacía ya mucho tiempo que no lo comía porque la última vez que estuve por Semana Santa en Oviedo fue en 2010. Además, Iván me trajo una botella de vino de parte de mi padre. Mi padre hace sidra pero ya tuve un incidente con una botella de sidra hace un par de años así que mejor no arriesgar la ropa de alguien más.

No tengo más fotos de la visita de Iván porque no llevaba mi cámara conmigo y él aún anda por Japón así que todavía no me pudo pasar las suyas. En realidad, más o menos ya hablé de los sitios que visitamos por aquí. El sábado estuvimos de onsen en Akiu, concretamente en este hotel donde comimos en habitación privada. Luego fuimos a ver la Akiu Otaki (para el que se esté preguntando, la pegatina de Asturias aún seguía allí). A continuación fuimos a ver el Jogi Nyorai pero se nos hizo tarde así que no pudimos hacer una visita muy completa. El domingo lo dedicamos a ver Matsushima y dar una vuelta por Sendai y sus tiendas, aunque también se nos hizo un poco tarde porque el día anterior el sake corrió abundantemente por la mesa.

El lunes yo tenía que trabajar así que tuve que dejar a Iván a su suerte, la cual no fue mucha porque se fue a visitar Nikko y le llovió bastante. El martes me tuve que despedir de él porque se fue a Kioto aunque nos volveremos a ver este fin de semana en Tokio, pero eso es futuro en estos momentos y me dejará material para otra entrada.

Espero que Iván haya disfrutado de la estancia en Sendai y así me poder hacerme un poco de publicidad para que otros se animen a hacer una visita.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

viernes, 30 de mayo de 2014

...vota

La verdad es que en estos tiempos, con la situación política tal y como está en España, a uno se le quitan las ganas de votar. Sin embargo, a pesar de todo, a mí me gusta hacerlo. No voy a entrar a hacer valoraciones de los resultados ni mucho menos a hablar de política aquí. Mi forma de pensar es que, para una oportunidad que se nos da cada cierto tiempo para cambiar algo, aunque sea mínimamente, es mejor aprovecharla. Pero más importante que esto, me parece que a lo largo de la historia mucha gente luchó y murió para poder obtener el voto para el pueblo. Además, en la historia reciente de nuestro país no se pudo votar durante más de 40 años, así que ahora creo que se lo debemos a todos aquellos que no lo pudieron hacer aún queriendo. 

Es evidente que no pude ir a votar personalmente y tampoco lo pude hacer por correo de la manera habitual. Para votar desde el extranjero hay que seguir varios pasos y empezar pronto con ello. 

Lo primero es registrarse en la embajada o consulado español como residente en el extranjero. Este paso es conveniente hacerlo por varias razones, no sólo para poder votar fuera de España sino también para que se tenga constancia de dónde está uno. Por ejemplo, en el caso de un desastre natural, al estilo del terremoto del 11 de marzo de 2011, la embajada puede tenerlo un poco más fácil para contactar y ayudar en caso necesario. Este trámite lo hice ya hace mucho tiempo así que no me acuerdo bien y no tengo fotos de los documentos, pero recuerdo que básicamente contacté con la embajada y me mandaron los papeles que rellené y envié junto con el pasaporte original. Al poco tiempo me lo devolvieron con un sello un poco pachanguero diciendo que estoy inscrito como residente en el registro de matrícula de la sección consular de la embajada de España en Tokio. 

Una vez inscrito en la embajada, antes de las elecciones envían una carta para darse de alta, en el caso de que sea la primera vez, o confirmar los datos en el Censo Electoral de españoles residentes en el extranjero (CERA, no me preguntéis de dónde viene la A). Aquí uno tiene que pedir adscribirse a una oficina provincial del censo electoral. Se puede elegir el que se quiere pero hay que dar una razón para ello así que yo puse Asturias, claro. Por cierto, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, hay más de 1700000 españoles censados en el extranjero de los que 100000 son asturianos, la quinta provincia con más censados fuera de España. En Japón somos algo menos de 1400 españoles, menos que en Emiratos Árabes Unidos, como curiosidad. A todos estos datos hay que sumar los que están fuera sin haberse censado; por ejemplo, no me creo que haya menos españoles en Reino Unido que en Brasil, Suiza o... bueno, en Suiza hay mucho dinero negro español así que… 

Al cabo de un tiempo, antes del día de la votación, la Delegación Provincial De La Oficina Del Censo Electoral envía un sobre con varias cosas dentro. 


Como podéis ver en la foto, mandan un taco con las papeletas correspondientes a todos los partidos políticos que se presentan a las elecciones. Hay que meter el voto (a no ser que se quiera votar en blanco) en el sobre y este sobre en otro que va dirigido a la delegación provincial del censo, junto con los datos del censo y una copia de un documento identificativo (DNI, pasaporte…). Este sobre hay que meterlo en otro sobre, esta vez dirigido a la embajada correspondiente. El paquete completo se ha de enviar certificado, lo que me costó, al cambio, unos 6 €, pero se supone que me los van a rembolsar. Y ya está. 

Lo gracioso es que el paquete de la foto de arriba me llegó el día 22 de mayo y en las instrucciones ponía que había que remitirlo a la embajada correspondiente antes del 20 de mayo. También podría haber ido a votar a la embajada hasta el día 23 de mayo, pero el viaje me hubiera supuesto pagar más de 20000 yenes (unos 145 €) además de perder un día de trabajo, el cual no creo que me hubieran rembolsado. Y aun así, el paquete me llegó el 22 a última hora, así que no me daba tiempo a organizarme como es debido. Según me dijeron desde la embajada, ellos enviarían igualmente el voto, pero no estoy seguro de que éste sea válido y creo que nunca llegaré a saberlo con certeza. La verdad, me fastidia mucho que no me hayan permitido ejercer mi derecho a votar como es debido. 

Una entrada un poco aburrida, pero es que me estoy quedando sin temas de los que hablar. 

Besos para ellas y abrazos para ellos.

miércoles, 30 de abril de 2014

...come arroz

Esto puede parecer una obviedad sabiendo dónde estoy viviendo. El arroz es básico en la dieta asiática en general y japonesa en particular, siendo el equivalente a nuestro pan. Hay muchas maneras de prepararlo, pero la mayor parte de ellas se basa en hacer arroz blanco sin sal, hecho normalmente en las arroceras, y luego ya se agregan cosas. Por ejemplo, el famoso arroz frito se hace cogiendo el arroz blanco, añadiendo cosas y terminando de pasarlo en la sartén.

También hay varios productos derivados del arroz como por ejemplo, uno de los más conocidos, el mochi. El mochi se prepara tradicionalmente a partir de un arroz  especial básicamente dándole palos para hacer harina y mezclarlo con agua para obtener una pasta que se deja secar.

La verdad es que no tengo fotos de comidas japonesas hechas con arroz, así que voy a pasar a nuestra querida gastronomía española. Una de las comidas más conocidas de nuestra gastronomía fuera de España es la paella. En primer lugar, hablar del nombre, que aquí lo modifican un poco y pasa a ser algo como paeria. Me imagino que viene de la pronunciación en inglés, que si no me equivoco, suelen decir algo como paelia.

Aquí es posible comer “paella” en varios sitios. Normalmente, los restaurantes españoles e italianos ofrecen paella en el menú ya que desde aquí la gastronomía de los dos países parece la misma. Por regla general, no pido paella en estos sitios. Otra posibilidad es pedir una paella a casa… sí, al estilo Telepizza. Aquí sí que pedí en una ocasión una paella para ver qué tal.


La verdad, lo que pone en la caja parece de un anuncio de compresas: fino, seguro, con una sonrisa y para total satisfacción.


Había paellas para todos los gustos, pero decidí pedir la de marisco. La verdad es que se notaba que los tropiezos estaban puestos encima después de echar el arroz; no había que andar rascando el arroz de dentro de las cáscaras. Conozco a un italiano que trabaja en una pizzería poniendo los ingredientes sobre la masa. Me dijo que le ponía nervioso tener que andar contando los tropiezos que ponía y tener que hacerlo exactamente como en la foto que le enseñaban. Supongo que en el caso del marisco también tendrán establecida la cantidad exacta que ponen. Luego había partes en las que el arroz estaba como una piedra. Vamos, que ya os podéis imaginar que no era gran cosa.

Poco después de aquella vez fue cuando un chico de Alicante hizo una paella para los del laboratorio. El hombre era todo un profesional y el resultado fue bueno teniendo en cuenta las condiciones para la preparación.

Hace unas semanas, los padres de un amigo de Madrid que está viviendo aquí, pasaron unos días por aquí. Entre otras cosas, se trajeron unos kilos de arroz y una paellera. El resultado fue el siguiente.


Por supuesto, el resultado no tenía nada que ver con la “Paella delivery”. Sin embargo, yo tengo el baremo muy alto ya que mi referencia estándar es la paella de la suegra de mi hermano, allá en un pueblo de Alicante.


Esta es la mejor paella que comí hasta ahora (salivando a lo Homer estoy). Por lo menos de esta manera puedo establecer una escala entre la “Paella delivery” y ésta.

A la espera de saborear otra paella (que no arroz con cosas) me quedo. Si hay voluntarios para prepararla, que se apunten, que yo de hacer arroz, más bien poco: o muy duro o pasado.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

lunes, 31 de marzo de 2014

…se toma una cerveza

No me considero un bebedor pero sí que disfruto de vez en cuando de un vino, una copa o una cerveza… o varias. La bebida alcohólica japonesa más famosa es sin duda el sake (), aunque en realidad esta palabra significa alcohol y se usa para referirse a cualquier bebida alcohólica. Lo que se conoce como sake es el nihonshu (日本酒), que viene a ser alcohol japonés, vamos, el vino de arroz, aunque no tiene nada de vino. Sin embargo, hoy no voy a hablar del nihonshu, aunque habría para rato y unos cuantos dolores de cabeza. Hoy toca hablar de cerveza.

Yo diría que los japoneses beben más cerveza que nihonshu, al menos estoy casi seguro de que en volumen así es. Hacia 1876 un japonés que viajó por Alemania fundó en Sapporo la primera fábrica de cerveza de Japón. En general es una cerveza bastante suave que se deja beber fácil, lo cual a veces es peligroso sobre todo si se combina con un nomihodai (beber lo que se quiera por un precio determinado durante un tiempo establecido). En este caso, suelen poner una primera buena cerveza pero el resto que sirven deja bastante que desear, pero es una buena manera de emborracharse.

Una de las cosas que más me llamó la atención son las latas de cerveza con motivos estacionales.


En esa foto pongo tres cervezas de otoño (las de la izquierda) con las típicas hojas rojas del arce japonés. La siguiente es una cerveza de invierno con unos copos de nieve. La última es una lata de primavera, con las flores del cerezo tan famosas en Japón. Lo sé, falta una de verano, pero es que quería tirar las latas de una vez y no podía esperar a completar la colección. Si no recuerdo mal, la de verano venía con unos fuegos artificiales (hanabi).

Pero soy español, así que no podían faltar aquí algunas cervezas españolas.


El otro día vi una litrona de Ambar a la que le tengo bastantes ganas. Un poco cara, pero hay que soportar la empresa española aunque sea desde aquí.

Pero soy asturiano, así que en esta entrada alcohólica no podía faltar la reina.


Sidra de casa con manzanas de Cenera. Ya se sabe que la sidra, en cuanto pasa el puerto Pajares ya no sabe igual, pero en este caso merecía la pena traer una botella para poder disfrutarla aquí también.


Besos para ellas y abrazos para ellos.

viernes, 28 de febrero de 2014

…visita unos monstruos

Otra vez que llego a poner una entrada justo al final de mes. En este caso tengo una buena excusa, el mes es un poco más corto que lo normal.

El fin de semana pasado decidí dar un paseo ya que hacía tiempo que no andaba por ahí. Ya desde el año pasado tenía ganas de ir a ver los monstruos de hielo de Zao o, en japonés romaji: Zaou Juhyou. Zao es una zona montañosa que queda en la frontera entre la prefectura de Miyagi (donde yo vivo) y la de Yamagata (la vecina del oeste) de modo que se suele hablar de Miyagi Zao y Yamagata Zao. En realidad, ya he hablado alguna vez de esta zona, casi al principio de venir aquí y otra vez hace año y medio.

Japón es un país con un clima bastante extremo, al menos desde mi punto de vista. En verano hace bastante calor con mucha humedad pero en invierno el termómetro se desploma y nieva mucho. Creo que este año se dio alguna noticia en España sobre lo que había nevado aquí y como una zona se había quedado incomunicada. Por suerte, aquí no nieva tanto ya que el aire frío viene del oeste y se queda en las montañas del oeste, precisamente donde fui el fin de semana.

Los monstruos de hielo no son otra cosa que árboles cubiertos completamente de nieve. Para poder verlos hay que subir bastante para que las condiciones de temperatura y demás permitan que se forme el hielo con la nieve encima de los árboles. Al parecer no es algo tan común, al menos no en Japón. Al parecer es más fácil verlos si se va por la zona de Yamagata puesto que se llega utilizando un teleférico, pero en este caso se hace de noche, con iluminación y no se puede caminar por la nieve. Yo fui a los de Miyagi.

Para llegar a ellos hay que ir hasta una estación de esquí, Sumikawa, y allí coger un camión oruga.


Hay tres turnos, a las 11:00, 13:00 y 15:00. Yo fui en el de la una y creo que fue una suerte. El de las tres es un poco tarde y puede que haya poca luz al llegar arriba. Además, ese día empezó a nublarse mucho cuando subíamos.

Yo pensaba que el viaje iba a ser un poco más confortable, pero no. Meten a demasiada gente en las cabinas y si se es un poco alto se tienen problemas de espacio. Además, aunque tienen un poco de calefacción, la parte de abajo se queda congelada así que recomiendo llevar dos pares de calcetines por lo menos. El paseo dura unos 45 minutos hasta que se llega a la parte más alta pero se ve muy poco por las ventanillas entre el vaho de dentro y la nieve y hielo de fuera. Al llegar arriba se puede salir de los camiones unos 15 minutos para poder acercarse a los árboles y sacar algunas fotos. El problema es que hacía tanto frío (unos -10 ºC con viento) que casi no se podía parar. La verdad es que yo iba poco preparado y me quedaron los dedos congelados casi literalmente. No pude dedicar mucho tiempo a las fotos así que la calidad no es muy buena. Yo que quería sacar partido al objetivo nuevo que compré hace un mes. En fin, al menos estas fotos están pasables.



A la vuelta paramos en Togatta Onsen para darnos un baño en el Ryokan Sanjiro y calentar un poco. En unas horas pasé de -10 ºC a 40 ºC.


Besos para ellas y abrazos para ellos.