sábado, 25 de junio de 2011

...lava ropa

De momento no tengo pensado hacer viajes, al menos no muy lejos de Sendai, así que tengo que ir contando cosas del día a día por aquí si quiero seguir escribiendo entradas en el blog. Aún me quedan muchas cosas por contar de mis últimos días por Gran Bretaña, pero de momento se me hace un poco cuesta arriba el escribir de ello, así que por ahora me voy a poner con otras cosas.

Esto puede sonar a tópico, al menos a mí me sonaban así antes de experimentarlo, pero es cierto que las pequeñas cosas, los pequeños logros que uno va consiguiendo hacen que la vida sea un poco más fácil. En mi caso, el comprar una lavadora y una nevera ha supuesto un gran paso. Hoy me trajeron ambas cosas a mi apartamento, y así podré tener algo para desayunar sin tener que comprarlo día a día o podré lavar ropa, lo cual no es cualquier cosa porque con el calor y la humedad que está haciendo por aquí, se necesita bastante.

Además, hoy un compañero del laboratorio (uno de los assistant professor, un cargo justo por debajo del jefe), que se compró una casa y se va a mudar en breve, me regaló una especie de sofá bajo y me dijo que para la semana que viene me va a traer un escritorio también. El caso es que no me quiso cobrar nada, la amabilidad japonesa ataca de nuevo, aunque también me dijo que le había ahorrado un dinero ya que hay que pagar al ayuntamiento para poder tirar cosas grandes.

Voy a reservar las fotos de las cosas que tengo en el apartamento para más adelante, para poder preparar una buena entrada a ver si soy capaz de explicar bien cómo es el piso, ya que con la panorámica de la anterior entrada no quedó demasiado claro.

Cambiando un poco de tema, ayer me dieron la fiesta de bienvenida en el laboratorio. Fue en el mismo laboratorio, en una sala que está reservada para reuniones. Allí tienen guardados una especie de hornillos eléctricos donde se puede cocinar la comida. Hasta el mismo jefe participó de la fiesta. Citando sus propias palabras, es mucho mejor hacerlo de esa manera, en el laboratorio, donde todos pueden comer, beber y hablar sin problema y así poder conocerse mejor. A mí me parece una gran idea porque hace que el grupo esté unido. Además, el jefe incitaba a beber porque, según él mismo, cuando uno se emborracha muestra lo que verdaderamente es, una costumbre muy japonesa. Incluso tuve que decir unas palabras hablando de mí mismo, lo cual no me gusta nada, y tuve que responder a varias preguntas, desde mis aficiones hasta si tengo novia. En cualquier caso, de esta manera uno no sólo se siente bienvenido si no también aceptado e integrado.

Para darle un poco de color a la entrada, aquí os pongo uno de los postres que comí ayer.

Me encanta el chocolate y lo puedo comer casi de cualquier manera (¿sustitutivo de algo?), con pan, yogurt y hasta chorizo si hace falta, también con casi cualquier cosa dentro, naranja, frutos secos, licor… pero apuesto a que (casi) ninguno de vosotros ha comido nunca chocolate con alga. Pues sí, este es el dulce coreano que no me pude resistir a comer, pero no creo que me vuelva a pasar, es una mezcla de lo más extraña, no lo recomiendo.

Y más o menos así ha transcurrido la semana, bueno, también estuve trabajando, pero supongo que en algún momento hablaré de esto también, que hasta ahora estoy contento porque ya empecé a hacer cosas en el laboratorio y lo echaba mucho de menos. Pero bueno, viendo mis últimas experiencias en el extranjero, a pesar de que el tema de trabajo tiene muy buena pinta, no quiero lanzar las campanas al vuelo.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

domingo, 19 de junio de 2011

...da un salto de fe

En primer lugar, tengo que seguir dando las gracias. Tal vez esté un poco pesado, pero me veo en la obligación de agradecer a todos vuestras palabras de apoyo estos días. Tal vez esté haciendo un mundo de todo esto, pero es que volver a marchar me está resultando mucho más duro de lo que pensaba. Ya sé que esta es una gran oportunidad para conocer otra cultura, para mejorar profesional y personalmente. Sin embargo, también es volver a empezar de cero con todo: en el país, en la ciudad, en el trabajo, con los conocidos que tal vez algún día se conviertan en amigos, el piso donde no tengo ni nevera…

Aquellos de los que estáis leyendo estas líneas y habéis marchado a un país diferente sin conocer a nadie, sabéis bien de lo que hablo. Otros habéis hecho estancias cortas y la sensación es parecida. Para aquellos que no lo habéis hecho nunca tal vez este ejemplo os valga: Cuando uno se va de vacaciones, a veces (no siempre) es reconfortante regresar a casa, a la rutina diaria, uno está deseando volver a todo ello ya que de vacaciones uno no está realmente en su ambiente, no encuentra las cosas, no sabe dónde ir. En el caso de irse fuera, uno no está en su ambiente nunca, aunque a la larga se puede hacer con el sitio, pero para llegar a ese punto hace falta mucho.

En fin… voy a dejar esto, porque sé que no me lleva a ningún sitio y además me van a caer unas cuantas bofetadas virtuales a ver si espabilo.

En esta entrada quería hablaros de cómo están siendo estos primeros días por Japón, y lo que mejor lo define es dar un salto de fe. Como os podéis imaginar, los primeros días en otro país son de papeleo. Uno necesita hacer de todo, papeles del contrato de trabajo, contrato de renta de apartamento, papeles en la oficina de inmigración, papeles en el banco… Y sí, quitando un par de los de inmigración, los demás se encuentran todos en japonés, y la gente que los expide no sabe hablar en inglés, así que tengo que ir con un chico que está en el laboratorio donde estoy trabajando, el cual tampoco habla muy bien inglés, y tengo que fiarme de lo que me dice cuando firmo un papel. Así que estoy dando tantos saltos de fe que parezco Yago Lamela… huy, esto no, que no es muy correcto en estos días. En fin, que tengo que confiar en que no me están engañando y en una de estas firmo mi sentencia de muerte o algo así. Por el momento, las cosas van saliendo poco a poco aunque uno se va encontrando con ciertos obstáculos. Por ejemplo, pude abrir una cuenta en el banco pero resulta que no me dejan hacer transferencias internacionales durante los primeros seis meses, ni siquiera para ingresarles dinero. Según me han dicho, es porque muchos inmigrantes vienen y se dedican a enviar mucho dinero fuera lo que no es bueno para la economía japonesa. Esto lo puedo entender hasta cierto punto, pero lo que no entiendo es que no me dejen traer dinero al país, que se supone que es bueno para ellos. Debido a que mi beca es española y me pagan allí, me interesaba hacer transferencias, así que me han fastidiado. Por otro lado, creo que no tendré problema en conseguir una tarjeta de débito, pero al chico español que está en el mismo laboratorio no le han dejado sacar una tarjeta de crédito. No le dieron ninguna explicación y eso que él tiene nómina japonesa, así que la única “razón” posible es porque es extranjero. Tengo que decir que los japoneses son muy amables, se desviven por ayudar, en mi caso, el chico del que hablaba antes me está ayudando con todo, llevándome de un sitio para otro con su coche. Sin embargo, uno se tropieza con ciertas actitudes y reglas un tanto discriminatorias con los extranjeros. Por ejemplo, el piso que me gustaba a mí no me lo alquilaron por ser extranjero.

Otra de las cosas que tuve y tengo que hacer estos días es ir comprándome cosas para el apartamento donde estoy viviendo. Aquí los apartamentos se alquilan normalmente vacíos, lo que quiere decir que no tenía nevera ni lavadora y tampoco una cama. Así que encontré bastante triste que lo primero que tuve que hacer fue comprarme algo para dormir. Pero antes de seguir con esto, aquí os pongo el plano del piso que alquilé.

En total tiene unos 33 metros cuadrados, lo cual no está mal aunque no me gusta mucho la distribución. Ahora sólo tengo que amueblarlo. De momento, os pongo una foto del piso.

La panorámica no es muy buena, lo sé, pero no tuve ganas de hacer otra. Ya veis que ni había deshecho las maletas, de lo cual se podría hablar en otro momento, de cómo se hace una maleta para año y medio. Bueno, en realidad es casi lo mismo que para una semana.

Como veis, no hay mucho en la casa, lo único que tengo ahora es el futón que está metido en las bolsas blancas. No creo que compre muchas cosas más (a parte de una nevera y una lavadora), pero más adelante ya volveré a hablar sobre el piso cuando tenga algo más.

Por cierto, ayer viví por primera vez un terremoto. Fue de aproximadamente 4-5 en escala Richter y duró unos 10-15 segundos, lo cual es casi apenas un pequeño meneo aquí. Algunas estanterías se movían y se notaba la vibración. Supongo que también acabaré acostumbrándome a esto, pero para ser el primero que vivo, ya me sirvió de contacto. Menos mal que no soy aprensivo porque si no, hubiera salido corriendo del edificio.

También quiero decir que he vuelto a cambiar un poco el diseño del blog, a ver si ahora gusta un poco más a los que les cansaba la vista.

Una entrada con un poco de todo, pero es que si no lo hago así, no me da tiempo a escribir sobre cada cosa diferente.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

viernes, 3 de junio de 2011

...está de paso

No sé muy bien cómo empezar de nuevo a escribir. Creo que la mejor manera es dando las gracias a todos. De forma directa o indirecta me han llegado muchas buenas opiniones sobre el contenido y la forma de escribir este blog. Bueno, supongo que por lo que tengo que dar gracias es por tener tan buenos amigos y familia que saben contarme una mentira piadosa a tiempo.

Esta será la primera de las entradas de la nueva etapa, en la que el blog volverá a sus inicios y recuperará su esencia ya que nunca le cambié la dirección: asturnihon, como mezcla de las dos culturas que más aprecio. Por ello he vuelto a cambiar el aspecto del blog, incluyendo un apartado donde podéis inscribiros para que os lleguen las entradas a vuestro correo. Espero que os guste, toda crítica destructiva será bien recibida, que las constructivas no son tan interesantes. Probablemente cambiaré el aspecto alguna otra vez, pero eso cuando tenga un poco más de tiempo para ponerme con ello. Y aunque comenzaré con las historias por Japón, prometo ir cerrando la anterior etapa, que hay bastante por contar todavía.

Este mes que estoy pasando en Oviedo está siendo un placer y un tormento a la vez. Un placer por poder ver a la familia, mis padres, mi hermano… igualmente placentero fue poder ver a los amigos. Cenas, comidas, charlas, cafés, cervezas… no sé cómo agradeceros todos estos buenos momentos.

Pero todo esto está siendo un tormento también porque después de haber pasado un año y medio fuera, volver a irme es muy duro. Tal vez cuando lleve un tiempo allá donde voy pueda ver las cosas con un poco de perspectiva y todo me parezca un poco mejor. Pero ahora mismo todo se convierte en un muro muy difícil de escalar.

Supongo que tengo que hacer caso a Aute, “Vivir es un accidente, un ejercicio de gozo y dolor (…) que el pensamiento es estar siempre de paso, de paso, de paso…” aunque yo me lo tomo de manera literal (la versión de youtube es la que canta León Gieco, no encontré otra, pero la letra es lo que cuenta).

Este puede no ser el mejor momento para pasar revista al año y medio que he estado en Inglaterra, pero un amigo me ha dicho que le parecía que aún no había cerrado la parte inglesa del blog. Aún me quedan algunas cosas por contar de los últimos viajes y de cómo marché, pero lo dejaré para más adelante. Si pienso en el tiempo que estuve allí, me temo que tengo que decir que he perdido mucho tanto a nivel profesional como personal. También he ganado algo, pero me temo que el balance ha sido negativo en general.

En cuanto al trabajo, especialmente los últimos seis meses fueron un error. Cuando extendí mi estancia el noviembre pasado, me prometieron cosas que no cumplieron. A pesar de que el primer año no había sido bueno, me arriesgué porque me parecía que el nuevo proyecto me parecía interesante, pero no fue así. Es cierto que no todo fue negativo, ya que he podido ver cómo se trabaja en una empresa privada con gran vocación por la investigación, dándome la oportunidad de ver cómo son los proyectos europeos en los que trabajan empresas y universidades de todo el continente.

En lo personal, he conocido gente de distintos países enriqueciendo mi forma de ver el mundo. Sin embargo, debido a mi empeño en conocer a los ingleses y no tratar de establecer contacto con otros españoles, me pasé tanto tiempo por mi cuenta que me olvidé de lo que era contar con otra gente, tener en cuenta sus opiniones y sentimientos. De esta manera, uno se vuelve desconfiado, taciturno e introvertido. Si algo bueno ha tenido mi estancia en Inglaterra es que he aprendido y madurado, a fuerza de equivocaciones, y pienso cambiar a partir de ahora porque no me gusta vivir así.

Por todo ello, aunque tengo que dar gracias por tener un trabajo en estos tiempos que corren, me encaro a lo que me espera con cautela y con las ideas muy claras.

Como esta entrada está quedando un poco… ¿cómo definirla? Sentimentaloide, triste, agridulce… sea lo que sea, no me está quedando muy alegre que digamos, así que voy a poneros una imagen de cuando entré en España.


Esto es en el puerto de El Portalet, en Aragón, pero de esta historia quiero llegar a hablar algún día, así que lo dejaré para más adelante.

No sé cuándo volveré a subir una entrada, pero tal vez sea una vez en Japón o como mucho poco antes de irme.

Besos y abrazos para todos.

jueves, 28 de abril de 2011

...se va de Inglaterra

Estaba escribiendo una entrada larga con el día que pasé en Cardiff este fin de semana pasado, pero se me ha hecho muy tarde y no puedo completarla a tiempo. El caso es que esta será la última entrada antes de irme de Inglaterra. Sí, por fin, en menos de dos semanas volveré a Oviedo, aunque sea por poco tiempo, pero ya era hora.

Sin embargo, voy a dar un pequeño rodeo antes de ir por allí. Mañana por la mañana voy a coger el coche para subir a Edimburgo donde me veré con mi amigo Joan, a quien ya conocéis bastante bien. Desde allí comenzaremos nuestra visita a Escocia donde buscaremos los castillos, las montañas y los paisajes costeros que todos tenemos en la retina gracias a las nuevas y antiguas leyendas modernizadas gracias al clan McLeod, Rob Roy y William Walace. También iremos tras las destilerías de whisky, las pintas en pubs y las famosas pizzas fritas, que no sé si existirán pero, si las encontramos, ya sabéis que no me podré resistir a probar una nueva exquisitez gastronómica.

Tras una semana por tierras escocesas volveremos a Guildford donde estaremos menos de dos días antes de marchar definitivamente de Inglaterra. Tenemos intención de cruzar el Canal de la Mancha por el Eurotúnel, que no es lo más barato, pero es la última forma que me queda de salir de esta isla, a no ser que sea a nado, pero esto no me lo planteo. En realidad el tren de pasajeros ya lo cogí desde París la primera vez que entré en este país, pero esta vez quiero usar el de mercancías que sale de Folkestone y llega a Calais. No es que se pueda conducir por el túnel, pero creo que se va dentro del coche. Haremos una parada en Francia y luego dejaré a Joan en Huesca donde descansaré un poco. Llegaré a Oviedo hacia mediados de la segunda semana de mayo tras unos 5000 kilómetros de carretera empezando a contar desde mañana.

Sobre echar cuentas de la estancia en Inglaterra, creo que lo dejaré para otra entrada o a lo mejor me lo guardo, que ya he dicho bastante en otras entradas. De lo que sí tendría que escribir algún día es sobre el papeleo que hay que hacer para salir del país y otros asuntos varios incluyendo casa, banco y trabajo.

Hasta que nos veamos o hasta la próxima entrada.

Besos y abrazos para todos.

miércoles, 27 de abril de 2011

... se despide de Londres

Hace ya casi tres semanas me decidí a volver por Londres a hacer una de las visitas que me quedaban pendientes, el British Museum. Este museo fue fundado en 1753 para albergar la colección de curiosidades que Hans Sloane, un botánico irlandés, donó a la nación. Aquí os pongo una panorámica de la fachada principal, la cual es difícil de ver bien porque el museo es bastante grande y no hay suficiente espacio entre él y los edificios de en frente.

La colección del museo se fue completando durante los siguientes siglos, principalmente durante la época georgiana (1714-1830). Como esta fue una época colonial británica, los grandes tesoros del museo son los obtenidos en tierras colonizadas con lo cual algunos podrían decir que son robados y algunas piezas han sido reclamadas por los distintos gobiernos de los países que obtuvieron su independencia. La defensa que siempre se hace a favor de seguir reteniendo las piezas es porque se pueden conservar mucho mejor aquí que en otros sitios. La polémica está servida.

Una de las aportaciones más modernas a la estructura del museo es la bóveda interior que tapa el patio principal, diseñada por Norman Foster en 2000, cómo no podía ser de otra manera, otra contribución de uno de los arquitectos omnipresentes en Londres.

Uno de los tesoros más renombrados que se guardan en el museo es la Piedra Rosetta, la cual se utilizó para descifrar los jeroglíficos egipcios gracias a que tiene un texto escrito con este alfabeto y repetido en otros dos conocidos.

Una de las polémicas más agrias es sobre las esculturas del Partenón de Atenas que se compraron entre 1799 y 1803 cuando Grecia pertenecía al imperio Otomano. Las autoridades griegas siguen intentando recuperar las esculturas, pero me da que no lo van a conseguir.

Otras cosas que me llamaron la atención fueron las siguientes. Una estatua de la Isla de Pascua.

La siguiente es la Piedra de Olduvai, una piedra usada para cortar y trocear y que es el objeto hecho por el hombre más antiguo del museo y uno de los más antiguos del Mundo con 1.8 millones de años, vamos, anteayer.

Volviendo con el tema de Egipto, impresiona ver la estatua de Ramses II dominando la sala dedicada a las esculturas egipcias, más que nada por su excelente estado de conservación.

Y por supuesto, están las estrellas del museo, las famosas momias. En este caso os muestro la momia y el sarcófago doble de Hornedjitef, un predicador que vivió en el Egipto dominado por los griegos hacia el siglo III a.C.

Pero no sólo momificaban personas sino que también lo hacían con sus mascotas, incluyendo gatos monos o cocodrilos.

Otra de las cosas que me hubiera gustado ver en el museo hubiera sido la famosa obra de la Gran Ola del artista japonés Hokusai que se exhibe habitualmente pero que precisamente estaba fuera de exposición. Me interesaba porque cuando estuve por primera vez en Japón fui a un pueblo cerca de Nagano, Obuse, que fue donde se retiró Hokusai hasta su muerte y visité un museo dedicado a este artista de ukiyo-e, pero de esto ya hablé hace algún tiempo.

Después de salir del museo me di una vuelta por el centro de Londres, pero no fue esta la última vez que fui por allí. Eso fue este fin de semana, el sábado en concreto. Como no sabía muy bien qué hacer, decidí acercarme otra vez por el centro para ir despidiéndome. Tal vez algún día tenga tiempo para colgar una entrada con lo que para mí podría ser una buena ruta para conocer Londres en dos días. El caso es que el sábado era el día de St George, una de las festividades más importantes de Inglaterra y la gente sale a la calle con banderas de Inglaterra e incluso con la cara y el cuerpo pintados. Pasé por delante de un par de pubs y se ve que la fiesta termina con la gente cantando algo que resultaba totalmente ininteligible para mí, lo cual no sé si era por mi mal inglés o por la borrachera que llevaban. Aquí os pongo una panorámica de la Trafalgar Square donde había una buena fiesta con música en directo y todo.

Como no podía ser menos, me voy a hacer eco del acontecimiento más importante en Inglaterra en los últimos tiempos, la boda de Wills & Kate. De esto ya hablé un poco en otra entrada, pero aquí me gustaría poner una imagen.

Esta foto está tomada al lado de la abadía de Westminster, donde se casará la bonita pareja (por cierto, me enteré de que se conocieron en sus tiempos de la universidad en St Andrews en la que estuve hace poco). Esta plaza me lleva llamando la atención desde hace mucho tiempo ya que, como se puede ver en la foto, está tomada por activistas pacifistas protestando contra las distintas guerras en las que está metido el Reino Unido. No sé cuánto tiempo llevan, aunque no recuerdo haberlos visto en mi primera visita allá por septiembre de 2009, pero después siempre que he vuelto a pasar por la plaza, allí estaban. Al principio tenían tomada toda la plaza, acampados en el césped, pero se pusieron en obras, supongo que con intención de echarlos y se tuvieron que mover a la acera donde los veis ahora. Cuento todo esto porque me imagino que esto quedará mal para las fotos de la boda. No sé si los novios pasarán por aquí, pero me pregunto si los echarán amablemente de allí unos días.

Por último, me acerqué al primer pub donde entré en Londres hace ya algún tiempo. Se llama The Old Shades. La verdad es que ahora no me acuerdo de si comenté algo sobre este pub o no. En los pub ingleses normalmente hay que ir a la barra a pedir lo que se quiere tomar. Si además de bebida se quiere tomar algo para comer, hay que decir dónde se está sentado para que puedan llevar la comida a la mesa. Si el pub es pequeño esto se puede hacer señalando la mesa, pero normalmente las mesas tienen un número. Sin embargo, en este pub no hay números, si no que al lado de cada mesa hay un cuadro con un retrato y hay que decir el nombre del personaje en cuestión. Una forma original, aunque un poco confusa, de organizarse. Aquí podéis ver el interior del pub.

La verdad es que me pareció que era una buena forma de despedirme de Londres cerrando el círculo tras algo más de año y medio desde la primera vez que puse el pie en esta ciudad.

Como ya dije en otras ocasiones, Londres es una ciudad que me gusta mucho, me parece que tiene muchas cosas que ofrecer a cualquier tipo de persona que se quiera acercar a ella. Y estos días me sorprendí sintiéndome un poco raro teniendo que decirle adiós. Es una sensación curiosa porque aunque yo voy allí por ocio, no me siento como un turista, me siento como alguien que está aquí y que puede ir siempre que le apetezca para pasar una tarde. Sin embargo, si algún día vuelvo a visitarla, probablemente sea como turista y creo que no será lo mismo. En fin, no podía dejaros sin otra de mis otras reflexiones sentimentaloides.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

viernes, 22 de abril de 2011

...no trabaja

En la entrada anterior ya dije que me iba a ir de este país en breve. Hoy ha sido mi último día de trabajo ya que cogí la semana que viene de vacaciones. Sí, de vacaciones porque aunque no lo parezca, vine a este país para trabajar. Como por algún comentario que me ha llegado esto se ha puesto en duda, voy a explicar un poco qué he estado haciendo por aquí.

Lo cierto es que no he podido hacer mucho, pero lo primero es definir un poco cómo es la empresa donde he estado trabajando este año y medio. En primer lugar, el nombre es Mast Carbon. Se trata de una pequeña empresa dedicada a la manufactura de carbones activados sintéticos, preparados principalmente a partir de resinas fenólicas. Los carbones activados son unos materiales formados en su mayor parte por carbono (vamos, una cosa muy negra) con una porosidad muy desarrollada. Una imagen de lo que puede ser un carbón activado, no muy real pero que sirve para hacerse una idea, puede ser la siguiente: imaginaros que cogéis una hoja de papel y la arrugáis haciendo una pelota, el resultado será una bola con agujeros, es decir, poros, que tendrán las paredes más o menos planas. La superficie total de esos poros será la de la hoja de papel, recordando que tiene dos caras. En el caso de los carbones activados, se podría considerar que la hoja de papel es una lámina formada por una capa (esto sería un grafeno, ahora que están tan de moda tras los últimos premios Nobel) o varias de carbono. Un carbón activado normalillo tiene una superficie específica de entre 900 y 1300 m2/g. Para entender las proporciones, si se tiene unos 10 gramos de ese material, ocuparían lo que una bola de ping-pong, y si se extendiera la pelota, ocuparía lo que un campo de fútbol.

Ahora ¿para qué sirven estas cosas? Bueno, principalmente para almacenar. Si se usan con líquidos, pues se puede decir que son como filtros, al estilo de los que hay en las jarras que se han puesto de moda en los últimos años. Si se usan con gases, se pueden encontrar carbones activados en máscaras antigás o recuperación de compuestos orgánicos volátiles. Pero una de las aplicaciones que ha atraído más atención en los últimos tiempos es la del almacenamiento de energía, en concreto actuando como elementos activos de electrodos en supercondensadores… ¿super- qué? Un condensador es un dispositivo que almacena energía eléctrica, generalmente formado por dos superficies conductoras y, de una forma muy simplista, la capacidad de almacenamiento depende proporcionalmente de la superficie de los conductores o electrodos. Si unimos esto a la superficie de los carbones activados, que ha quedado claro que es bastante grande, obtenemos una capacidad considerable. La capacidad de un condensador normal, que se mide en faradios en el sistema internacional, está en torno a los microfaradios (0.000001 faradios) y en el caso de los condensadores electrolíticos, sobre milifaradios (0.001 faradios), en el caso de los supercondensadores, se pueden tener dispositivos muy pequeños con capacidad en torno a decenas de faradios, es decir, 10000 veces mayor que la de los convencionales. Si se asocian varios condensadores, hay pilas de supercondensadores comerciales con capacidades en torno a los miles de faradios.

Y todo este rollo para contar que yo empecé en la empresa para trabajar en un proyecto en el que se usan los carbones activados para filtración de sangre en dispositivos médicos extracorpóreos. En realidad apenas trabajé en ese proyecto y me pusieron a trabajar en uno sobre recuperación de compuestos orgánicos volátiles mediante adsorción. Mi trabajo fue bastante aburrido y relacionado con la evaluación de la calidad de los materiales. Nunca me gustó y estuve a punto de volverme a España el noviembre pasado cuando el jefe me propuso comenzar a trabajar en un proyecto relacionado con supercondensadores, lo cual era algo que me atraía mucho, así que me quedé. Pero, como es cierto que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y yo soy un hombre muy animal, al final no conseguí hacer lo que quería. El inicio del nuevo proyecto se pospuso y cuando empezó y yo creía que íbamos a tener el dinero en la empresa, resultó que ese dinero no llegó para lo que yo quería (creo que lo desviaron para otras historias en la empresa). Digamos que para realizar los test de los materiales en supercondensadores se utiliza un aparato que se llama, abreviando, potenciostato. Cuando me di cuenta de que no había dinero para uno nuevo, empecé a poner a punto uno que había en la empresa y que tiene casi 20 años. Primero os pongo este vídeo del dispositivo funcionando.


Tuve que conectar el potenciostato a un generador de señal (lo que se ve al principio, arriba del todo). El potenciostato es lo que se ve en la parte de debajo de la pila del principio. Lo de en medio es un osciloscopio que me sirvió para determinar la amplitud del voltaje aplicado y su frecuencia. Lo siguiente que se ve es una celda electroquímica de dos electrodos utilizando como electrolito ácido sulfúrico, que viene a ser el supercondensador. Finalmente podéis ver un plotter casi tan viejo como el potenciostato (o tal vez más). Se puede ver que a pesar de la precariedad del montaje, al final conseguí obtener un voltamograma CV, es decir, una gráfica de la corriente en función del voltaje aplicado. Como no me dio tiempo a intentar conectar un registrador de señal analógico, lo que hice fue tomar la hoja que se ve en el plotter, escanearla, usar el Photoshop para tomar las medidas de la gráfica de forma manual y pasar los datos a un programa de análisis de datos para obtener la medida de la capacidad de mi supercondensador, el cual no resultó ser muy super porque no me dio tiempo a mejorar el diseño. Teniendo en cuenta que tardé mes y medio en conseguir la celda electroquímica y que ayer fue el primer día que pude hacer algo, no ha estado mal del todo.

Bien, toda esta chapa está dedicada a los que decían que si sólo estaba aquí para hacer turismo. Lo cierto es que no he podido trabajar casi por falta de recursos. Es verdad que quizá podía haber hecho algo más, siempre me quedará la duda, pero hacerlo con ingleses y sumar a esto que no hubo manera de conseguir lo que me habían prometido, al final me hizo pasar mucho de todo y más desde que supe que me iba a ir hace algo más de un mes.

En otro momento retomaré los viajes y anécdotas, pero una entrada sobre trabajo en año y medio no es mala media.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

domingo, 17 de abril de 2011

...se decide

Unas entradas atrás escribí sobre que me habían dado una de las ayudas de las que pedí hace tiempo. Esta ayuda es para trabajar en una universidad de Japón, la universidad de Tohoku, en Sendai, capital de la prefectura de Miyagi, una de las prefecturas más afectadas por el bien conocido terremoto. En aquella entrada decía que no sabía qué hacer. Ahora ya lo he decidido, éste es el último mes que estoy en Inglaterra. A principios de mayo iré a Oviedo y luego a Japón para empezar a trabajar en junio.

¿Pero qué dice este tío? ¿Está loco? ¿No hay otro sitio donde ir en el mundo? ¿No podía ir a Libia que fijo que es más seguro? Cierto, todas estas preguntas y aún más me las he estado haciendo a mí mismo durante las últimas semanas, día tras día. La gente de allí me ha dado suficientes garantías de seguridad, garantías que no se ven en los periódicos españoles donde están más interesados en dar titulares sensacionalistas al respecto que de cualquier otra cosa. El futuro jefe que tendré allí me mandó un par de páginas de Internet donde se puede ver la evolución de las dosis de radiación medidas en la ciudad de Sendai, preparadas por gente de la universidad. Si tenéis curiosidad, aquí y aquí podéis ver cómo va el tema. Es cierto que esta información también puede estar sesgada por el interés del gobierno regional o estatal. Sin embargo, supongo que el gobierno japonés no se arriesgará a dar visados a extranjeros si no está seguro de que no hay riesgo.

Así que ahora ya estoy preparado para marchar de Inglaterra e ir dejando esta etapa atrás. Eso si no vuelve a pasar nada que lo vuelva a fastidiar. Siempre hablo en condicional porque los últimos acontecimientos me han enseñado a ello. La primera vez que decidí irme, una semana más tarde el terremoto más fuerte de la historia de Japón sacudió justo el sitio donde iba a ir. La segunda vez, cuando tomé la decisión de irme a pesar del problema con la central de Fukushima, a los pocos días una réplica fuerte y una fuga de agua en otra central nuclear. Tras esto, hace unos días recibí un correo del jefe de allí diciendo que hay un problema administrativo, pero esto lo explico en el siguiente párrafo. Si tuviera un poco más de autoestima diría que el universo está conspirando contra mí y no quiere que me vaya a Japón.

La beca que me han dado funciona de la siguiente manera: Me pagan en España con un contrato en un centro de investigación español (asturiano para más señas), pero el trabajo lo haré en Japón. Sé que suena raro, pero es lo que hay en España en relación a becas postdoctorales. En cierta manera, creía tener suerte porque así no tenía que sacar un visado de trabajo si no que me valía con un visado de actividades culturales por no recibir ningún dinero de Japón. Sin embargo, por cabezonerías administrativas de la universidad donde voy a ir, no me permiten realizar una estancia tan larga en aquel laboratorio sin contratarme allí. Esto es para que veáis que las administraciones son parecidas en todos lados. Así que ahora voy a tener un contrato en Japón de 5 horas semanales. Por un lado no está mal ya que me pagarán por ello que, aunque no sea mucho, siempre ayuda ya que el tema de lo que se cobra con las becas asturianas es para tratarlo aparte. Pero por otro lado, esto lleva asociada una cantidad de papeleo que me da pereza ponerme a ello sólo de pensarlo. Ahora tengo que sacar un visado de trabajo, cuyo proceso puede llevar mucho más tiempo. Siempre puedo ir con el otro tipo de visado y cambiarlo una vez allí, pero esto me llevaría a tener que hacer más papeleo en Japón, lo cual puede ser aún más complicado. Pero no estoy preocupado sólo por esto, sino también porque después voy a tener dos contratos en dos países diferentes, lo cual no sé cómo me va a afectar. Tampoco tengo ni idea de cómo es el trato fiscal en Japón. Más adelante tendré que hacer papeleo una vez termine mi estancia allí.

Así que en mes y medio tengo que dejar el trabajo actual, marchar de este país lo que implica arreglo de papeles varios (trabajo, banco, casa…), ir a España donde me prepararé para ir a Japón cuando pueda, dependiendo de los trámites del visado. Es decir, dos mudanzas y como quien dice dos cambios de trabajo. Creo que ya comenté que un amigo me dijo en una ocasión que las tres cosas que más nos perturban en la vida son una mudanza, un cambio de trabajo y una muerte. Yo tengo a la vista dos de las dos primeras incluyendo también dos cambios de país; no quiero ni pensar en la tercera.

En resumen, que si alguien quería que le hiciera de guía por este país ya no le queda tiempo. De todas maneras, ahora que no estaré más en Inglaterra es cuando podéis aprovechar a venir… bueno, en serio, por mucho que haya hablado de que no me gusta la vida en este país (esto no lo suelo escribir en el blog, pero todo aquel que haya hablado conmigo el último año y medio, lo sabe bien), considero que como turista está muy bien y en concreto, Londres es una ciudad que me encanta y merece la pena visitarla una vez en la vida.

Eso sí, se aceptan visitas en Japón, aunque supongo que no todo el mundo estará dispuesto a ir allí y menos en estos tiempos.

Besos y abrazos para todos.