domingo, 15 de diciembre de 2013

…se sube a un barco

Fe de erratas: Menos mal que tengo a los fieles del blog para tirarme de las orejas cuando me equivoco. 
Primero, aunque me salva el diccionario de la RAE por los pelos, donde pongo misionario debería decir misionero, que es más común (sí, me viene del inglés missionary).
Segundo, a pesar de que el viaje fue bastante largo, la expedición de la que hablo en la entrada llegó a Sanlúcar de Barrameda en 1614 y no en 2014.
Tercero, simulador es masculino así que debo de poner "un simulador" y no "una simulador".
Muchas gracias por las aportaciones a la familia Lorente-Aragüés.

El año se va acabando y cada vez me cuesta más actualizar el blog, pero por lo menos he conseguido lo que me había propuesto, poner una entrada al mes como mínimo.

Hoy voy a hablar de un pequeño viaje que hice hace casi un mes. Con unos amigos decidimos alquilar un coche por un día (aún no hablé de cuando conseguí la convalidación del carnet de conducir) para ir a Ishinomaki, una población a unos 50 kilómetros al norte de Sendai. Es una de las poblaciones que más sufrieron los efectos del tsunami de 2011 pero aquí quiero hablar de otra cosa. Fuimos a ver el barco San Juan Bautista, que acaban de terminar de restaurar.


Este barco es una réplica del barco en el que viajó Hasekura Tsunenaga en 1613 para establecer relaciones con España y El Vaticano, enviado por Date Masamune, el fundador y daimyo (señor feudal) de Sendai. Probablemente habréis oído hablar de la conmemoración de los 400 años de relaciones entre Japón y España. Hace unos meses, el príncipe japonés viajó a España y se vio con su homólogo allí, mientras que hace poco Rajoy estuvo en Japón, visitando Fukushima (sí, cuando decía que no había problema mientras en la tele salía por debajo que había habido una nueva fuga de agua en la tristemente famosa central).

Trataré de resumir un poco la historia, a mí me parece interesante pero puede resultar un poco tedioso (si es así, os podéis saltar los siguientes párrafos). Se considera a Hasekura Tsunegaga como el primer embajador japonés en Europa pero no tuvo mucha suerte que digamos. Él y sus hombres viajaron entre Ishinomaki y Acapulco (situado de aquella en Nueva España), donde parece que se lo pasaron muy bien. Luego cruzaron México y embarcaron para España en Veracruz. Llegaron a Sanlúcar de Barrameda en 2014. El embajador logró audiencia con Felipe III en Madrid quien, ante la petición de establecer relaciones comerciales entre España y Japón, respondió que se lo pensaría pero primero Hasekura tenía que unirse al cristianismo, así que lo bautizaron como Felipe Francisco Hasekura. La comitiva pasó varios meses en España. Entre otras cosas, fueron los primeros japoneses que vieron una corrida de toros. Tras un tiempo, se marcharon en dirección al Vaticano, donde llegaron en 1615. El Papa Pablo V aceptó la oferta de enviar misionarios a Japón pero lo de la decisión sobre el comercio lo dejó para el rey de España.

Hasekura decidió volver a Japón siguiendo el camino contrario. A su paso por España, el rey le dijo que no había trato porque no consideraba oficial la comitiva ya que durante el largo viaje de Hasekura el regidor japonés, el shogun (señor de los señores feudales que tuvieron el poder por encima del emperador durante varios siglos) Tokugawa Ieyasu había mandado expulsar a los misionarios cristianos de Japón.

Viendo su suerte, Hasekura siguió su camino de vuelta dejando atrás a varios de sus hombres en Coria del Río porque unos cuantos se habían enamorado (no sé si de aquella era también de la comida o sólo de las mujeres). Muchos conocen la historia del apellido Japón que aún se conserva por el sur de España. Además, creo que hay un proyecto para cruzar el ADN de esa gente con bases de datos en Japón para saber si hay todavía familiares repartidos en ambos países.

Hasekura llegó a Japón, tras pasar por México y Filipinas, en agosto de 1620. Allí se encontró con un panorama muy diferente, el shogun había muerto y el nuevo, su hijo Tokugawa Hidetada, perseguía más fuertemente a los cristianos. Hasekura continuó siendo cristiano en secreto. Tras su muerte, su familia y sirvientes fueron acusados de cristianos y los ejecutaron en 1637.

Dejando ya el rollo histórico, el museo no es que sea gran cosa pero tampoco desmerece una visita. Hay una simulador en el que se pone una película sobre el viaje mientras los asientos de mueven al son de las olas del mar. Lo malo son los actores, como el capitán del barco que se suponía que era español pero el actor era italiano, con el consiguiente acento en las cuatro frases que dice.  No le echo la culpa al actor sino a los productores, pero bueno, no creo que esperen muchos visitantes españoles.

Lo que sí me daban ganas era de montarme en el barco y zarpar en busca de España, pero eso mejor lo dejamos.


Después decidimos seguir el viaje hacia el norte otros 50 km, concretamente a Minamisanriku. Esa sí que fue una de las zonas más cercanas al epicentro del terremoto que causó el tsunami de 2011 y aún se notaba mucho. Lo que queríamos ver allí fue un Moai que regaló el gobierno de Chile puesto que allí sufrieron otro tsunami muy destructivo en 2010 (en la zona donde estuve este verano precisamente). Cuando me comentaron que allí había un Moai, pensé que era uno real de la Isla de Pascua, cosa que me parecía muy rara, por supuesto.


Como podéis ver, era demasiado nuevo como para ser uno de los de verdad. De todas maneras, fue curioso verlo. Después me acordé que yo sí había visto uno de verdad, hace 3 años cuando visité el museo Británico en Londres.


Si es que al final está todo conectado. Mucha letra, pocas fotos pero un viaje curioso.


Besos para ellas y abrazos para ellos.

domingo, 17 de noviembre de 2013

...viaja en tren

Me temo que esta entrada irá también con poca chicha, así que ya veo venir las críticas constructivas, pero es que en las últimas semanas no he tenido mucho tiempo para ponerme a escribir.

Hoy me gustaría comentar algo sobre los viajes en shinkansen en Japón. En primer lugar, para el que no conozca el nombre, el shinkansen es el famoso tren bala japonés. Se puede encontrar mucha información acerca de esta maravilla tecnológica que sigue asombrando a muchos. Es quizá la forma más sencilla y rápida de viajar entre las principales ciudades japonesas, aunque no la más barata, al menos para los residentes. Sí sale bastante bien de precio el Japan Rail Pass, un pase con el que se puede viajar utilizando los medios de JR, la compañía nacional de ferrocarriles japonesa (hay otras pequeñas compañías privadas), que no sólo son los shinkansen sino que también incluyen los trenes normales, algunas líneas de autobús e incluso algún ferry.

Como digo, es un poco caro, pero es que hay tal cantidad de trenes que es normal que haya que pagar de alguna manera el servicio que se ofrece. Cuando digo que entre Madrid y Oviedo hay cuatro trenes directos al día, no me creen, claro que si uno busca los trenes entre Sendai y Tokio, uno se encuentra con esto (fuente: hyperdia.com, una buena página de búsqueda de horarios de trenes en Japón), si alguien quiere, que eche la cuenta. Los trenes que pone que salen a la misma hora es porque son trenes dobles que salen de sitios diferentes y en algún punto del recorrido se unen, pero todavía así las cuentas son bastante diferentes en comparación con lo que hay en España. Y aún con esta cantidad de trenes, nunca han tenido un accidente mortal (triste recordatorio del accidente de Santiago). La puntualidad es máxima quitando en el caso de que se tengan que parar por seguridad, cosa que ocurre en el caso de que esté pasando un tifón o haya habido un terremoto (esto nos pasó hace dos años a mi madre y a mí cuando fuimos a Tokio).

Aquí no voy a poner fotos mías de los trenes porque se puede poner tren bala, bullet train o shinkansen en buscadores de internet y ver muchas imágenes de las narigudas máquinas e incluso del interior. Los asientos son muy espaciosos y cómodos. Mi experiencia llega a los asientos de turista que son suficientemente cómodos. Es curioso que no haya televisores en los vagones pero supongo que será porque casi no da tiempo a ver una película antes de llegar a destino, eso y que ahora todo el mundo va con su teléfono móvil o tableta a todas partes.

Que me voy por las ramas, como siempre. Lo que os quería poner son fotos de algo que es más difícil de encontrar por internet, de la revista que suele haber en los trenes en la que se venden todo tipo de cosas, desde comida, estanterías, ropa a… bueno, ya veréis. En algunos casos, el objetivo del producto queda bastante claro, en otros tal vez se necesite algo de explicación.

Para empezar, hay que sentarse bien cómodo en cualquier situación.


Una de las posiciones para sentarse más conocidas, correctas y tradicionalmente utilizadas es la de seiza, es decir, de rodillas, pero esta posición es difícil de aguantar durante un tiempo largo (cuán largo, depende, claro, yo llegué a aguantar hasta 20 minutos hace mucho tiempo, pero ahora no llego ni a los dos minutos), pero con este aparato, todo está solucionado.


Ahora digamos que una quiere ir de paseo con el coche pero quiere salir del coche sin arrugarse la falda, pues este aparato le puede venir muy bien.


Pero claro, a veces uno quiere ir caminando de paseo y le da por llover, qué mejor que un basto-paraguas.


Y si ha salido con su querido perro y éste vuelve hecho unos zorros, lo que hay que hacer es darle un baño y que coma bien no sea que pille algo.


Pero si uno está fuera de paseo y… primero pongo la foto y luego comento, para que tratéis de adivinar lo que es.


…le entran ganas de ir al baño, lo mejor es llevarse ésto, un lavaculos portátil. En serio, pone “el culo limpio siempre limpio”. 13 centímetros de aparato, convertible, con un depósito de 180 ml, que puedes llevar en tu bolso allá donde vayas. Me abstengo de hacer más comentarios.

Claro que si uno quiere ir bien limpio por la vida, hay que meterse a ello hasta las orejas.


Pero es difícil de saber cuándo están bien limpias.


Uno se ha ido de paseo, se ha aseado bien, así que al final le entran las ganas de dormir, como a la chica de arriba, pero hay que estar preparado para dormir en cualquier lado.


Esta posición es bastante común aquí, sobre todo en las oficinas. Pero si una mujer está en casa y su posición preferida para dormir es boca arriba, hay que tener en cuenta que la línea puede cambiar.


Ya puestos a poner las cosas en su sitio, o más bien a cambiarlas.


Y es que a los orientales les atraen las mujeres con los ojos grandes y abiertos, vamos a uno le atrae lo que no tiene, como siempre. Pero supongo que a las mujeres les atraen los hombres con pelo y si uno quiere lucir una buena mata, qué mejor que esto.


Pero no siempre está el tiempo como para llevar una gorra abierta, así que uno puede comprarse un sombrero fedora para parecerse a Indiana Jones.


Y hasta el mismísimo Indi necesita de espacio en su armario para sus sombreros (para los látigos tendrá que esperar).

De momento voy a llegar hasta aquí, no por nada, es que ahora no tengo más fotos de la revista. Cada temporada va cambiando así que con un poco de suerte tendré más material dentro de poco ¡Buen viaje!


Besos para ellas y abrazos para ellos.

domingo, 27 de octubre de 2013

...come cocido

En dos entradas de años anteriores (2011 y 2012) hablé del imoni, el cocido de patata que es típico de la zona. Este año lo volví a comer y además en dos ocasiones, una con la gente del laboratorio y otra con unos amigos.

En el caso del laboratorio, fuimos a Akiu onsen, del que hablé en otra ocasión. El cocido lo comimos en la terraza de un hotel, lo cual no es lo más tradicional, pero sí que era más cómodo. De todas maneras, las vistas desde allí no estaban mal.


Y lo mejor es que podíamos darnos un baño en el rotenburo del hotel, el cual es uno de los mejores en los que he estado hasta ahora. Como no había muchos clientes, tuve la suerte de poder hacer una foto.


Los rotenburo normalmente están bastante cerrados por aquello de la desnudez y los pervertidos. Pero, en este caso, aunque tampoco se podía ver mucho, sí que había cierta sensación de amplitud.

A lo que venía esta entrada es al tema de los cocidos. Como ya hablé y puse fotos del imoni en su momento, voy a poner una foto de otro cocido un poco diferente.


¿Alguien sabe lo que es? Espero que se note que es una fabada. Las últimas veces que fui a España me traje de vuelta varios preparados de fabada. En este caso, además lo hizo mi padre (volviendo a la tradición de los kit quitapenas) incluyendo el vino, un reserva de bodegas Lalanne, denominación de origen Somontano, que estas cosas las hay que regar como es debido. No pude traerme el agua, como algunos hacen cuando preparan una fabada pasando el Pajares, pero el resultado no estuvo mal del todo. Aunque esto del resultado yo creo que depende de las ganas que se tengan de catar los productos de la tierra y de la morriña que se tenga.

No es que sea muy típico de la zona, pero entra muy bien ahora que está empezando a enfriar el tiempo.


Besos para ellas y abrazos para ellos.

lunes, 16 de septiembre de 2013

…toma un café

Esto puede sonar un poco oportunista a la vista de los acontecimientos de los últimos tiempos pero lo cierto es que hace tiempo que tenía ganas de hablar del café.

Desde que me fui de España, una de las cosas que más echo de menos es la tradición española de tomarme un café tranquilamente con los amigos. Es cierto que uno se puede tomar un café en Inglaterra o Japón, no digo que no pero, tanto en un sitio como en otro, es muy difícil encontrar una cafetería que no pertenezca a una cadena tipo Nero (en Inglaterra), Doutor, Italian Tomato, Caffe Veloce (estas en Japón) o Starbucks (en cualquier lado), todo esto sin afán de hacer publicidad, que no me pagan. Lo que yo echo de menos es la típica cafetería de toda la vida donde poder sentarte tranquilamente (o con la televisión a todo volumen con el partido) y charlar de lo que sea.

Aquí la gente joven suele ir a las cafeterías de las cadenas a estudiar, cosa que no entiendo muy bien, pero es bastante común ver a chavales con los libros y montañas de apuntes esparcidos sobre las mesas. Supongo que no se tomarán muchos cafés, porque los exámenes les saldrían bastante caros teniendo en cuenta el precio.

En Inglaterra era muy típico que la gente en la empresa se tomara un montón de cafés y tés al día, pero claro, hechos en plan aguachirri, con las famosas kettle, jarra eléctrica para calentar el agua (con su buena costra de cal de solera duramente conseguida tras años sin limpiar) y usando filtros, en lugar de la cafetera italiana de toda la vida. El caso es que yo, como sustitutivo del café como es debido me hacía café instantáneo pero con leche no con agua, así que me calentaba la leche en una taza en el microondas. No os podéis imaginar la cantidad de veces que me preguntaron que qué estaba cocinando… les chocaba mucho que calentara leche en el microondas. Claro que no les parecía raro no lavar las tazas tras usarlas y tampoco añadirle una nube de leche al té.

Aquí continúo con mi costumbre de hacerme el café con leche calentada en el microondas. Claro que yo tengo que añadirle azúcar también (ya sé que muchos puristas dirán que un café instantáneo con leche y azúcar no es café, pero bueno, es lo que hay), con lo que he tenido que aguantar que me dijeran que es un café de niños… bueno, me lo tomo como un cumplido, me siento joven.

En mi piso no tengo microondas, pero aun así me tomo un café los fines de semana, tranquilamente.


La foto no es muy buena pero alguno se habrá dado cuenta de que el bote pone “Clásico”. No, no es que me traiga el Nescafé de España, el espacio lo reservo para el jamón y el queso de los kits de supervivencia de mi padre. Este bote está comprado en el supermercado normal de aquí. Resulta que está hecho en España, con la etiqueta en español, aunque por supuesto, le ponen una pegatina para que la gente lo entienda… y yo no.


De todos los tipos de Nescafé que se venden por aquí es el único que vi con la etiqueta en español, así que para apoyar la economía española desde aquí, es el único que compro.

Espero poder seguir disfrutando de mi relajante taza de café con leche los fines de semana mientras veo los juegos olímpicos de 2020 en…


Besos para ellas y abrazos para ellos.

domingo, 25 de agosto de 2013

…sigue la línea de fuego (II)

En la anterior entrada me había quedado con mi jefe en Concepción, así que voy a retomar el recorrido por esa ciudad. En realidad, no tuve mucho tiempo para nada en general y menos para hacer turismo, en particular. Además, una cosa que me suele pasar es que si no voy solo, saco menos fotos, no es cuestión de hacer esperar a la gente y mucho menos en el caso de ir con el jefe.

Como dije, la ciudad no es gran cosa, da la sensación de ser un poco anárquica y con bastante chabolismo, así que el paseo por el centro fue bastante corto. Quizá uno de los sitios más bonitos del centro, por lo que yo pude ver, es la Plaza de la Independencia.


En un lateral se encuentra la Catedral. No entré, así que no puedo decir como es por dentro pero por fuera no llama mucho la atención.


Una cosa que sí nos llamó bastante la atención fue la cantidad de perros sueltos que andaban por la calle.


Realmente parecía ser un problema para la ciudad y según nos comentaron, así era ya que había bastantes casos de mordeduras y yo supongo que también de sanidad. Es algo ya bastante aceptado en la ciudad y mucha gente les da de comer, así que es complicado darle una solución al problema. La anterior foto está tomada en una plaza al lado del edificio de los tribunales.


El edificio es realmente curvo, no es problema de la panorámica, de verdad. Al sur del centro, a los pies de un cerro, se encuentra el Parque Ecuador, el cual no estaba mal para dar un paseo.


Se podía subir un poco hacia el cerro pero se me hacía algo tarde para volver al hotel antes de que nos fueran a buscar para cenar y además no me dio muy buena espina.

Cerca del centro también está la Universidad de Concepción, que a fin de cuentas era donde íbamos. Al parecer, está considerada como la tercera universidad del país y la mejor fuera de la capital.


Otra cosa que me llamó mucho la atención fue la cantidad de autobuses que había, todos ellos muy viejos y pequeños. Cuando le pregunté al jefe de allí, me dijo que al parecer el gremio de los autobuses es muy fuerte y no quieren cambiar la flota. También había un proyecto para poner un tranvía pero eso les quitaría clientela. Además, hay un sistema bastante curioso de taxis que hacen las mismas líneas que los autobuses, con el mismo precio que el billete normal. No se desvían de la ruta y, aunque no estoy seguro ahora, se puede subir cuando se quiera. Al parecer, hay que tener cuidado en qué sitio se sienta uno porque si te toca en el medio atrás, bajarte puede ser complicado.

Como se puede ver en las anteriores fotos, el tiempo nos respetó bastante, aunque algún día nos llovió. También se puede pensar que no estábamos en invierno, como realmente correspondía en el hemisferio sur siendo agosto. Para mostraros que de verdad estábamos en invierno, os voy a poner la siguiente foto de un sitio al que fuimos a pasar una noche.


Esto es en las montañas hacia el interior, más o menos a la misma altura que Concepción. Supongo que hablar de interior en Chile no tiene mucho sentido, teniendo en cuenta lo estrecho que es el país. El sitio se llamaba Termas de Chillán que, como su propio nombre indica, está relativamente cerca de Chillán, una ciudad que creo que fue capital al principio de la colonización española, y además es un centro termal y de esquí. Se encuentra cerca de los volcanes conocidos como Nevados de Chillán, que están activos. Lo malo es que tuvimos bastante mal tiempo y no pudimos ver los volcanes. Algo que me pareció bastante curioso y que nunca había visto es que de la que subíamos había gente en la carretera que ofertaba alquiler de cadenas para el coche, cosa que tuvimos que hacer y fue un acierto puesto que la noche que pasamos allí nevó bastante, como podéis ver en la foto anterior.

El hotel donde pasamos esa noche estaba muy bien, es lo bueno que tiene ir con el jefe, que como no te pueden dejar por ahí tirado (bueno, sí que podrían pero, por suerte, no fue el caso) te llevan con ellos a buenos sitios. Aquí va una muestra del interior.


También se podía uno dar un baño en la piscina termal, al estilo de los onsen japoneses, aunque aquí la piscina era mixta y había que llevar ropa encima.


La foto está tomada de noche y de lejos, así que no se ve nada, pero os aseguro que la piscina estaba donde se ve la luz a través de los ventanales de cristal de la derecha. Además, había una piscina exterior en la que pudimos bañarnos cayendo la nieve sobre nosotros. Otra diferencia con los onsen es que la temperatura era mucho más moderada y se podía estar dentro más tiempo.

De vuelta ya en Concepción, un día nos acercamos a Dichato, un pueblo costero cercano y que resultó muy dañado por el tsunami de 2010.


Allí comimos en un restaurante que había sido destruido completamente. Como no podía ser de otra manera, tengo que poner algo de comida. Chile es famoso por su pescado, así que aquí va una foto de un Congrio a lo Pobre.


Como suele pasar, a lo Pobre suele significar con alto nivel de calorías, en este caso, congrio rebozado con huevos fritos, patatas fritas y cebolla pochada. Estaba muy bueno, os lo aseguro. Lo malo es que esa misma noche el jefe nos quiso llevar a un restaurante de comida típica de la Patagonia chilena donde la especialidad era cordero a la estaca.


Bueno, al menos pongo la ensalada en primer término, para que el cordero parezca menos. Lo malo es que entre el congrio del mediodía y el tamaño del cordero, tuve que renunciar a comer parte del frito de verduras del acompañamiento… si es que tanto tofu aquí no me deja ser el que era. El restaurante se encontraba en San Pedro de la Paz, al sur de Concepción, al otro lado del río Bio Bio, y tenía unas buenas vistas, aunque de noche la foto no es muy buena (con poco tiempo y sin trípode no se puede hacer mucho).


Al día siguiente ya había que volver, así que nos dio tiempo a poca cosa. Eso sí, como no pudimos ver los volcanes de los que hablé más arriba, elegí los asientos del avión de manera que pudiéramos mirar hacia el este y el resultado fue el siguiente.


Lo sé, no se ve muy bien, pero sí que se puede distinguir la silueta del volcán. Una buena despedida del país, siguiendo el cinturón de fuego de vuelta a Japón, ya sabéis, muchas horas más de avión, tren, autobús y taxi.

Y hasta aquí puedo contar. Un viaje rápido sin mucho tiempo para hacer cosas o visitar sitios, pero sí lo suficiente como para hacerse una idea del país y querer volver algún día para conocerlo mejor.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

jueves, 15 de agosto de 2013

...sigue la línea de fuego (I)

Hace unos meses mi jefe me comentó que tenía que hacer un viaje a Chile con un proyecto que tiene con un profesor de la Universidad de Concepción, un antiguo amigo suyo, y me dijo, medio en broma, que me iba a llevar con él para hacerle de traductor. Yo no me lo tomé muy en serio primero porque los jefes suelen cambiar de parecer muy rápido y segundo porque el hombre no necesita de nadie, tiene experiencia más que de sobra para andar por el mundo. El caso es que hace un par de meses me lo volvió a decir, luego lo canceló y hace algo más de un mes volvió a decirme que iba a ir y que me quería llevar. En resumen, que el domingo día 4 salimos de Sendai rumbo a Concepción.

Por supuesto, no hay vuelo directo a Chile desde Japón, así que tuvimos que coger dos trenes para llegar a Narita (uno de los aeropuertos de Tokio), y de ahí en avión a Los Ángeles, luego a Dallas, de ahí a Santiago y finalmente otro vuelo a Concepción, recorriendo de esta manera buena parte del Cinturón de Fuego del Pacífico. Llegamos el lunes a mediodía (hora local).

En Los Ángeles no teníamos mucho tiempo para cambiar de terminal y pasar todos los controles de seguridad, inmigración y aduanas americanos, así que llevamos nada más que equipaje de mano por si acaso no llegábamos al siguiente vuelo. Cuando estaba llegando a Los Ángeles tomé esta foto de la costa.



Intenté encontrar al mítico Mitch Buchannon corriendo por la playa (a cámara lenta con un montón de socorristas, operadas ellas y hormonados ellos) pero no tuve suerte. En la siguiente parada, en Dallas (un aeropuerto grande pero relativamente cómodo), tuvimos más tiempo, así que no pude reprimirme y tuve que comer algo de comida tex-mex, aquí van unos burritos.


Allí ya empezaba a sentirme un poco más como en casa puesto que ya se veían muchas señales, anuncios por megafonía y gente hablando en castellano.

El siguiente vuelo, hasta Santiago, fue uno de los peores en los que haya estado. Diez horas en un avión muy antiguo, poca limpieza, mala comida, auxiliares de vuelo (antes conocidos como azafatos) poco amables y, lo que es peor, sin pantalla individual. Normalmente, para viajes tan largos, las compañías aéreas han ido instalando pequeñas pantallas en los reposacabezas de los asientos. Suelen ofrecer películas, series, juegos y otras cosas. En mi caso, suelo ver películas para pasar el rato y, normalmente, el catálogo es amplio y se puede controlar la reproducción. Sin embargo, con American Airlines, esto no es posible. En el primer vuelo, de Narita a Los Ángeles, la pantalla era muy pequeña, el catálogo muy reducido y no se podía controlar la reproducción, pero al menos se podía ver algo. Sin embargo, en el vuelo entre Dallas y Santiago, no había pantalla individual y sólo pusieron una película en las pantallas (que tampoco eran gran cosa) con un sonido pésimo. El vuelo de vuelta fue un poco mejor, pero no mucho. Mi jefe iba en business class, así que a él le fue un poco mejor. Al parecer, les dieron una especie de tableta con películas y demás… aún hay clases. La verdad, no me extraña que estas compañías estén perdiendo mercado frente a las compañías asiáticas, la calidad es totalmente diferente. Supongo que este tipo de vuelos no les interesen mucho a los americanos, pero si no lo cuidan, seguirán bajando. Hasta el vuelo entre Santiago y Concepción (destino de nuestro viaje), en una compañía chilena, era muchísimo mejor.
Tras un montón de horas de viaje, llegamos a Concepción. No puedo hablar mucho de Chile desde un punto de vista turístico puesto que el propósito del viaje era profesional, más para el jefe, ya que en mi caso, en palabras de él y del jefe de Chile, yo era su “guardaespaldas y traductor”… bueno, no me quejo, me pagaron el viaje y era la primera vez que estaba en América, tanto norte, como sur.

Voy a dividir el viaje en al menos un par de entradas para que no me quede una entrada muy larga. Tan solo un poco de información sobre Concepción. Se encuentra a unos 500 km al sur de Santiago y es la segunda ciudad más grande de Chile. Por la forma del país, éste se divide en 12 regiones de norte a sur, siendo Concepción la capital de la octava, Biobío.

Al parecer, esta es de las regiones más pobres del país y, la verdad, se nota. Había mucho chabolismo incluso muy cerca del centro de la ciudad. Se nota que es un país al que le queda mucho por ir saliendo adelante, con muchas diferencias de clases. Nunca me sentí en peligro pero sí que nos comentaron que no era aconsejable acercarse a ciertos sitios durante la noche. Pero bueno ¿qué ciudad en el Mundo no tiene un barrio peligroso? Mi problema es que vivo en Japón, uno de los países más seguros del Mundo y cualquier sitio puede parecer peligroso en comparación.

La principal industria es la forestal aunque también tienen otras cosas. Como anécdota, me gustaría contaros una historia que nos contó el profesor de allí. Resulta que montaron una siderúrgica en la zona cuando descubrieron yacimientos de carbón. Para la elaboración del acero se necesita coque, el cual se prepara a partir de carbón. Al parecer, enviaron a EEUU a un hombre a hacer una tesis doctoral sobre la calidad del carbón de la zona para preparar coque, pero montaron primero la planta. Tras unos años de estudios, las conclusiones de la tesis fueron que la calidad del carbón no era adecuada para la industria siderúrgica… la verdad, no sé qué fue del hombre aquel, pero si hubiera sido yo me hubiera planteado no volver nunca al país. El caso es que ahora traen carbón de fuera para poder utilizar la planta que montaron.

Por otro lado, Sendai y Concepción se parecen un poco. Como dije antes, ambas están en el Cinturón de Fuego, por lo que los terremotos son algo habitual. En 2010, uno de los terremotos más fuertes registrados en la historia tuvo lugar al norte de Concepción. No sólo fue el terremoto, si no que también hubo un tsunami, al igual que ocurrió en 2011 en Sendai. Allí el número de muertos fue menor aunque la destrucción debida al terremoto fue mayor.

No sentí ningún terremoto fuerte durante mi estancia allí pero sí alguna vibración leve, menos mal. Si a esto sumamos que estuve en Los Ángeles durante unas horas, se puede concluir que me gusta jugar con fuego… lo sé, lo sé, es un juego de palabras muy fácil, pero alguien lo tenía que hacer.

De momento lo dejo aquí, que ha sido mucha letra y poca chicha. Prometo más fotos en la siguiente entrada.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

lunes, 22 de julio de 2013

...tiene compañía

En la anterior entrada me había dejado de camino a España para pasar unas vacaciones cortas en las que conocí a mi sobrino en Alicante. Por cierto, muy guapo, casi casi se parece al tío. Viajé con Emirates pasando por Dubai. El viaje por allí es un poco más largo que haciendo escala en algún aeropuerto europeo (hasta ahora, para venir a Japón, he hecho escala en los aeropuertos de París, Frankfurt, Ámsterdam y Milán) ya que el camino por Europa se hace llegando casi al círculo polar ártico y en el otro caso, al tener que ir a Dubai, el camino es un poco más largo. Por lo menos, los aviones de Emirates están bastante bien pero lo mejor es la comida y el entretenimiento de a bordo, con pantallas individuales y un montón de películas donde elegir. El aeropuerto de Dubai es relativamente grande con una gran cantidad de tiendas de duty-free, es como un gran centro comercial. Pero lo que más me llamó atención fue que el agua de los váteres es caliente, sí, de verdad, te sientas y parece que estés en una sauna para el culo… si uno esto a los váteres tecnológicos japoneses… mejor no lo pienso.

También pasé unos días en Oviedo donde, como siempre, estuve muy a gusto con los amigos. Me queda pendiente hablar un poco más de esto (sí, lo sé, digo lo mismo en casi todas las entradas).

Por supuesto, también estuve muy a gusto con la familia, en especial con mis padres, pero las vacaciones fueron muy cortas y llegaron a su fin más rápido de lo que yo quisiera. El final empieza a ser un ritual, mis padres despidiéndome en la terminal de Barajas mientras me aguanto las lágrimas tratando de pasar lo más rápido posible el control de seguridad.

Cambiando de tema, a lo que iba esta entrada era a que tengo nuevos inquilinos en mi piso, además de las pelusas. Hace unos meses me regalaron un par de cactus:

  



















Los más frikis ya saben qué es lo que está al lado del cactus alto; para los que no lo saben, es un kodama o espíritu que vive en el bosque siempre que éste esté sano, según se lo imaginaba Hayao Miyazaki en su película La princesa Mononoke.

Pero ahora tengo algo más de compañía. El otro día había un pequeño festival en una calle cerca de la universidad, con unos cuantos puestos ambulantes o yatai. En uno de ellos se podían pescar los famosos goldfish o carpines. Me dio por coger un par de ellos, como siempre, sin pensar mucho en las consecuencias. Al final, el sábado acabé comprando una pecera.


Los he llamado Toro e Ikura. Al principio los iba a llamar Sushi y Sahimi, pero tal vez algún japonés no entendiera muy bien la broma. Toro en japonés es una parte del vientre, normalmente de atún (ventresca), aunque también puede ser de otros animales. El toro de atún es muy apreciado y por lo tanto, está entre los platos de sushi más caros. Ikura son las huevas de salmón, de color rojo anaranjado. Supongo que no es necesario decir cuál es cuál viendo sus colores.

Recuerdo que cuando era pequeño mi madre acabó por sucumbir a mis lloriqueos para conseguir un pez. Cuando llegamos a la tienda (la cual aún existe en Oviedo), mi madre le pidió a la señora el más barato, probablemente pensando que para lo que iba a durar, no merecía la pena. Ahora no consigo acordarme de cuánto tiempo vivió, pero creo que fueron alrededor de un par de años, tal vez no fue demasiado viendo lo que pueden llegar a vivir, pero para un crío como era yo y en comparación a lo que les duraron a otros críos de aquella, el mío era Matusalén y eso que reconozco que no le trataba muy bien. Al principio no le pusimos ni nombre pero al final le llamábamos Rambo por lo fuerte que era. Yo creo que la razón de por qué duró tanto fue porque algunas veces, le llevábamos al pueblo y lo ponía a nadar en el lavadero durante un buen rato.

Aquel pez vivía en una típica pecera normalilla. Ahora, en cambio, por un módico precio se puede conseguir una pecera con un filtro y todo. Casi me parezco a tres de mis amigos, que tienen acuarios a lo grande, claro que en mi apartamento las cosas las tengo que hacer en pequeño. A ver cuánto me duran estos peces y qué hago con ellos si aún siguen conmigo el día que me vaya de aquí, sea cuando sea que ocurra eso. Tal vez me decida a criar unas langostas para darme una alegría un día. Mientras tanto, tengo compañía.

Besos para ellas y abrazos para ellos.