jueves, 28 de abril de 2011

...se va de Inglaterra

Estaba escribiendo una entrada larga con el día que pasé en Cardiff este fin de semana pasado, pero se me ha hecho muy tarde y no puedo completarla a tiempo. El caso es que esta será la última entrada antes de irme de Inglaterra. Sí, por fin, en menos de dos semanas volveré a Oviedo, aunque sea por poco tiempo, pero ya era hora.

Sin embargo, voy a dar un pequeño rodeo antes de ir por allí. Mañana por la mañana voy a coger el coche para subir a Edimburgo donde me veré con mi amigo Joan, a quien ya conocéis bastante bien. Desde allí comenzaremos nuestra visita a Escocia donde buscaremos los castillos, las montañas y los paisajes costeros que todos tenemos en la retina gracias a las nuevas y antiguas leyendas modernizadas gracias al clan McLeod, Rob Roy y William Walace. También iremos tras las destilerías de whisky, las pintas en pubs y las famosas pizzas fritas, que no sé si existirán pero, si las encontramos, ya sabéis que no me podré resistir a probar una nueva exquisitez gastronómica.

Tras una semana por tierras escocesas volveremos a Guildford donde estaremos menos de dos días antes de marchar definitivamente de Inglaterra. Tenemos intención de cruzar el Canal de la Mancha por el Eurotúnel, que no es lo más barato, pero es la última forma que me queda de salir de esta isla, a no ser que sea a nado, pero esto no me lo planteo. En realidad el tren de pasajeros ya lo cogí desde París la primera vez que entré en este país, pero esta vez quiero usar el de mercancías que sale de Folkestone y llega a Calais. No es que se pueda conducir por el túnel, pero creo que se va dentro del coche. Haremos una parada en Francia y luego dejaré a Joan en Huesca donde descansaré un poco. Llegaré a Oviedo hacia mediados de la segunda semana de mayo tras unos 5000 kilómetros de carretera empezando a contar desde mañana.

Sobre echar cuentas de la estancia en Inglaterra, creo que lo dejaré para otra entrada o a lo mejor me lo guardo, que ya he dicho bastante en otras entradas. De lo que sí tendría que escribir algún día es sobre el papeleo que hay que hacer para salir del país y otros asuntos varios incluyendo casa, banco y trabajo.

Hasta que nos veamos o hasta la próxima entrada.

Besos y abrazos para todos.

miércoles, 27 de abril de 2011

... se despide de Londres

Hace ya casi tres semanas me decidí a volver por Londres a hacer una de las visitas que me quedaban pendientes, el British Museum. Este museo fue fundado en 1753 para albergar la colección de curiosidades que Hans Sloane, un botánico irlandés, donó a la nación. Aquí os pongo una panorámica de la fachada principal, la cual es difícil de ver bien porque el museo es bastante grande y no hay suficiente espacio entre él y los edificios de en frente.

La colección del museo se fue completando durante los siguientes siglos, principalmente durante la época georgiana (1714-1830). Como esta fue una época colonial británica, los grandes tesoros del museo son los obtenidos en tierras colonizadas con lo cual algunos podrían decir que son robados y algunas piezas han sido reclamadas por los distintos gobiernos de los países que obtuvieron su independencia. La defensa que siempre se hace a favor de seguir reteniendo las piezas es porque se pueden conservar mucho mejor aquí que en otros sitios. La polémica está servida.

Una de las aportaciones más modernas a la estructura del museo es la bóveda interior que tapa el patio principal, diseñada por Norman Foster en 2000, cómo no podía ser de otra manera, otra contribución de uno de los arquitectos omnipresentes en Londres.

Uno de los tesoros más renombrados que se guardan en el museo es la Piedra Rosetta, la cual se utilizó para descifrar los jeroglíficos egipcios gracias a que tiene un texto escrito con este alfabeto y repetido en otros dos conocidos.

Una de las polémicas más agrias es sobre las esculturas del Partenón de Atenas que se compraron entre 1799 y 1803 cuando Grecia pertenecía al imperio Otomano. Las autoridades griegas siguen intentando recuperar las esculturas, pero me da que no lo van a conseguir.

Otras cosas que me llamaron la atención fueron las siguientes. Una estatua de la Isla de Pascua.

La siguiente es la Piedra de Olduvai, una piedra usada para cortar y trocear y que es el objeto hecho por el hombre más antiguo del museo y uno de los más antiguos del Mundo con 1.8 millones de años, vamos, anteayer.

Volviendo con el tema de Egipto, impresiona ver la estatua de Ramses II dominando la sala dedicada a las esculturas egipcias, más que nada por su excelente estado de conservación.

Y por supuesto, están las estrellas del museo, las famosas momias. En este caso os muestro la momia y el sarcófago doble de Hornedjitef, un predicador que vivió en el Egipto dominado por los griegos hacia el siglo III a.C.

Pero no sólo momificaban personas sino que también lo hacían con sus mascotas, incluyendo gatos monos o cocodrilos.

Otra de las cosas que me hubiera gustado ver en el museo hubiera sido la famosa obra de la Gran Ola del artista japonés Hokusai que se exhibe habitualmente pero que precisamente estaba fuera de exposición. Me interesaba porque cuando estuve por primera vez en Japón fui a un pueblo cerca de Nagano, Obuse, que fue donde se retiró Hokusai hasta su muerte y visité un museo dedicado a este artista de ukiyo-e, pero de esto ya hablé hace algún tiempo.

Después de salir del museo me di una vuelta por el centro de Londres, pero no fue esta la última vez que fui por allí. Eso fue este fin de semana, el sábado en concreto. Como no sabía muy bien qué hacer, decidí acercarme otra vez por el centro para ir despidiéndome. Tal vez algún día tenga tiempo para colgar una entrada con lo que para mí podría ser una buena ruta para conocer Londres en dos días. El caso es que el sábado era el día de St George, una de las festividades más importantes de Inglaterra y la gente sale a la calle con banderas de Inglaterra e incluso con la cara y el cuerpo pintados. Pasé por delante de un par de pubs y se ve que la fiesta termina con la gente cantando algo que resultaba totalmente ininteligible para mí, lo cual no sé si era por mi mal inglés o por la borrachera que llevaban. Aquí os pongo una panorámica de la Trafalgar Square donde había una buena fiesta con música en directo y todo.

Como no podía ser menos, me voy a hacer eco del acontecimiento más importante en Inglaterra en los últimos tiempos, la boda de Wills & Kate. De esto ya hablé un poco en otra entrada, pero aquí me gustaría poner una imagen.

Esta foto está tomada al lado de la abadía de Westminster, donde se casará la bonita pareja (por cierto, me enteré de que se conocieron en sus tiempos de la universidad en St Andrews en la que estuve hace poco). Esta plaza me lleva llamando la atención desde hace mucho tiempo ya que, como se puede ver en la foto, está tomada por activistas pacifistas protestando contra las distintas guerras en las que está metido el Reino Unido. No sé cuánto tiempo llevan, aunque no recuerdo haberlos visto en mi primera visita allá por septiembre de 2009, pero después siempre que he vuelto a pasar por la plaza, allí estaban. Al principio tenían tomada toda la plaza, acampados en el césped, pero se pusieron en obras, supongo que con intención de echarlos y se tuvieron que mover a la acera donde los veis ahora. Cuento todo esto porque me imagino que esto quedará mal para las fotos de la boda. No sé si los novios pasarán por aquí, pero me pregunto si los echarán amablemente de allí unos días.

Por último, me acerqué al primer pub donde entré en Londres hace ya algún tiempo. Se llama The Old Shades. La verdad es que ahora no me acuerdo de si comenté algo sobre este pub o no. En los pub ingleses normalmente hay que ir a la barra a pedir lo que se quiere tomar. Si además de bebida se quiere tomar algo para comer, hay que decir dónde se está sentado para que puedan llevar la comida a la mesa. Si el pub es pequeño esto se puede hacer señalando la mesa, pero normalmente las mesas tienen un número. Sin embargo, en este pub no hay números, si no que al lado de cada mesa hay un cuadro con un retrato y hay que decir el nombre del personaje en cuestión. Una forma original, aunque un poco confusa, de organizarse. Aquí podéis ver el interior del pub.

La verdad es que me pareció que era una buena forma de despedirme de Londres cerrando el círculo tras algo más de año y medio desde la primera vez que puse el pie en esta ciudad.

Como ya dije en otras ocasiones, Londres es una ciudad que me gusta mucho, me parece que tiene muchas cosas que ofrecer a cualquier tipo de persona que se quiera acercar a ella. Y estos días me sorprendí sintiéndome un poco raro teniendo que decirle adiós. Es una sensación curiosa porque aunque yo voy allí por ocio, no me siento como un turista, me siento como alguien que está aquí y que puede ir siempre que le apetezca para pasar una tarde. Sin embargo, si algún día vuelvo a visitarla, probablemente sea como turista y creo que no será lo mismo. En fin, no podía dejaros sin otra de mis otras reflexiones sentimentaloides.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

viernes, 22 de abril de 2011

...no trabaja

En la entrada anterior ya dije que me iba a ir de este país en breve. Hoy ha sido mi último día de trabajo ya que cogí la semana que viene de vacaciones. Sí, de vacaciones porque aunque no lo parezca, vine a este país para trabajar. Como por algún comentario que me ha llegado esto se ha puesto en duda, voy a explicar un poco qué he estado haciendo por aquí.

Lo cierto es que no he podido hacer mucho, pero lo primero es definir un poco cómo es la empresa donde he estado trabajando este año y medio. En primer lugar, el nombre es Mast Carbon. Se trata de una pequeña empresa dedicada a la manufactura de carbones activados sintéticos, preparados principalmente a partir de resinas fenólicas. Los carbones activados son unos materiales formados en su mayor parte por carbono (vamos, una cosa muy negra) con una porosidad muy desarrollada. Una imagen de lo que puede ser un carbón activado, no muy real pero que sirve para hacerse una idea, puede ser la siguiente: imaginaros que cogéis una hoja de papel y la arrugáis haciendo una pelota, el resultado será una bola con agujeros, es decir, poros, que tendrán las paredes más o menos planas. La superficie total de esos poros será la de la hoja de papel, recordando que tiene dos caras. En el caso de los carbones activados, se podría considerar que la hoja de papel es una lámina formada por una capa (esto sería un grafeno, ahora que están tan de moda tras los últimos premios Nobel) o varias de carbono. Un carbón activado normalillo tiene una superficie específica de entre 900 y 1300 m2/g. Para entender las proporciones, si se tiene unos 10 gramos de ese material, ocuparían lo que una bola de ping-pong, y si se extendiera la pelota, ocuparía lo que un campo de fútbol.

Ahora ¿para qué sirven estas cosas? Bueno, principalmente para almacenar. Si se usan con líquidos, pues se puede decir que son como filtros, al estilo de los que hay en las jarras que se han puesto de moda en los últimos años. Si se usan con gases, se pueden encontrar carbones activados en máscaras antigás o recuperación de compuestos orgánicos volátiles. Pero una de las aplicaciones que ha atraído más atención en los últimos tiempos es la del almacenamiento de energía, en concreto actuando como elementos activos de electrodos en supercondensadores… ¿super- qué? Un condensador es un dispositivo que almacena energía eléctrica, generalmente formado por dos superficies conductoras y, de una forma muy simplista, la capacidad de almacenamiento depende proporcionalmente de la superficie de los conductores o electrodos. Si unimos esto a la superficie de los carbones activados, que ha quedado claro que es bastante grande, obtenemos una capacidad considerable. La capacidad de un condensador normal, que se mide en faradios en el sistema internacional, está en torno a los microfaradios (0.000001 faradios) y en el caso de los condensadores electrolíticos, sobre milifaradios (0.001 faradios), en el caso de los supercondensadores, se pueden tener dispositivos muy pequeños con capacidad en torno a decenas de faradios, es decir, 10000 veces mayor que la de los convencionales. Si se asocian varios condensadores, hay pilas de supercondensadores comerciales con capacidades en torno a los miles de faradios.

Y todo este rollo para contar que yo empecé en la empresa para trabajar en un proyecto en el que se usan los carbones activados para filtración de sangre en dispositivos médicos extracorpóreos. En realidad apenas trabajé en ese proyecto y me pusieron a trabajar en uno sobre recuperación de compuestos orgánicos volátiles mediante adsorción. Mi trabajo fue bastante aburrido y relacionado con la evaluación de la calidad de los materiales. Nunca me gustó y estuve a punto de volverme a España el noviembre pasado cuando el jefe me propuso comenzar a trabajar en un proyecto relacionado con supercondensadores, lo cual era algo que me atraía mucho, así que me quedé. Pero, como es cierto que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y yo soy un hombre muy animal, al final no conseguí hacer lo que quería. El inicio del nuevo proyecto se pospuso y cuando empezó y yo creía que íbamos a tener el dinero en la empresa, resultó que ese dinero no llegó para lo que yo quería (creo que lo desviaron para otras historias en la empresa). Digamos que para realizar los test de los materiales en supercondensadores se utiliza un aparato que se llama, abreviando, potenciostato. Cuando me di cuenta de que no había dinero para uno nuevo, empecé a poner a punto uno que había en la empresa y que tiene casi 20 años. Primero os pongo este vídeo del dispositivo funcionando.


video

Tuve que conectar el potenciostato a un generador de señal (lo que se ve al principio, arriba del todo). El potenciostato es lo que se ve en la parte de debajo de la pila del principio. Lo de en medio es un osciloscopio que me sirvió para determinar la amplitud del voltaje aplicado y su frecuencia. Lo siguiente que se ve es una celda electroquímica de dos electrodos utilizando como electrolito ácido sulfúrico, que viene a ser el supercondensador. Finalmente podéis ver un plotter casi tan viejo como el potenciostato (o tal vez más). Se puede ver que a pesar de la precariedad del montaje, al final conseguí obtener un voltamograma CV, es decir, una gráfica de la corriente en función del voltaje aplicado. Como no me dio tiempo a intentar conectar un registrador de señal analógico, lo que hice fue tomar la hoja que se ve en el plotter, escanearla, usar el Photoshop para tomar las medidas de la gráfica de forma manual y pasar los datos a un programa de análisis de datos para obtener la medida de la capacidad de mi supercondensador, el cual no resultó ser muy super porque no me dio tiempo a mejorar el diseño. Teniendo en cuenta que tardé mes y medio en conseguir la celda electroquímica y que ayer fue el primer día que pude hacer algo, no ha estado mal del todo.

Bien, toda esta chapa está dedicada a los que decían que si sólo estaba aquí para hacer turismo. Lo cierto es que no he podido trabajar casi por falta de recursos. Es verdad que quizá podía haber hecho algo más, siempre me quedará la duda, pero hacerlo con ingleses y sumar a esto que no hubo manera de conseguir lo que me habían prometido, al final me hizo pasar mucho de todo y más desde que supe que me iba a ir hace algo más de un mes.

En otro momento retomaré los viajes y anécdotas, pero una entrada sobre trabajo en año y medio no es mala media.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

domingo, 17 de abril de 2011

...se decide

Unas entradas atrás escribí sobre que me habían dado una de las ayudas de las que pedí hace tiempo. Esta ayuda es para trabajar en una universidad de Japón, la universidad de Tohoku, en Sendai, capital de la prefectura de Miyagi, una de las prefecturas más afectadas por el bien conocido terremoto. En aquella entrada decía que no sabía qué hacer. Ahora ya lo he decidido, éste es el último mes que estoy en Inglaterra. A principios de mayo iré a Oviedo y luego a Japón para empezar a trabajar en junio.

¿Pero qué dice este tío? ¿Está loco? ¿No hay otro sitio donde ir en el mundo? ¿No podía ir a Libia que fijo que es más seguro? Cierto, todas estas preguntas y aún más me las he estado haciendo a mí mismo durante las últimas semanas, día tras día. La gente de allí me ha dado suficientes garantías de seguridad, garantías que no se ven en los periódicos españoles donde están más interesados en dar titulares sensacionalistas al respecto que de cualquier otra cosa. El futuro jefe que tendré allí me mandó un par de páginas de Internet donde se puede ver la evolución de las dosis de radiación medidas en la ciudad de Sendai, preparadas por gente de la universidad. Si tenéis curiosidad, aquí y aquí podéis ver cómo va el tema. Es cierto que esta información también puede estar sesgada por el interés del gobierno regional o estatal. Sin embargo, supongo que el gobierno japonés no se arriesgará a dar visados a extranjeros si no está seguro de que no hay riesgo.

Así que ahora ya estoy preparado para marchar de Inglaterra e ir dejando esta etapa atrás. Eso si no vuelve a pasar nada que lo vuelva a fastidiar. Siempre hablo en condicional porque los últimos acontecimientos me han enseñado a ello. La primera vez que decidí irme, una semana más tarde el terremoto más fuerte de la historia de Japón sacudió justo el sitio donde iba a ir. La segunda vez, cuando tomé la decisión de irme a pesar del problema con la central de Fukushima, a los pocos días una réplica fuerte y una fuga de agua en otra central nuclear. Tras esto, hace unos días recibí un correo del jefe de allí diciendo que hay un problema administrativo, pero esto lo explico en el siguiente párrafo. Si tuviera un poco más de autoestima diría que el universo está conspirando contra mí y no quiere que me vaya a Japón.

La beca que me han dado funciona de la siguiente manera: Me pagan en España con un contrato en un centro de investigación español (asturiano para más señas), pero el trabajo lo haré en Japón. Sé que suena raro, pero es lo que hay en España en relación a becas postdoctorales. En cierta manera, creía tener suerte porque así no tenía que sacar un visado de trabajo si no que me valía con un visado de actividades culturales por no recibir ningún dinero de Japón. Sin embargo, por cabezonerías administrativas de la universidad donde voy a ir, no me permiten realizar una estancia tan larga en aquel laboratorio sin contratarme allí. Esto es para que veáis que las administraciones son parecidas en todos lados. Así que ahora voy a tener un contrato en Japón de 5 horas semanales. Por un lado no está mal ya que me pagarán por ello que, aunque no sea mucho, siempre ayuda ya que el tema de lo que se cobra con las becas asturianas es para tratarlo aparte. Pero por otro lado, esto lleva asociada una cantidad de papeleo que me da pereza ponerme a ello sólo de pensarlo. Ahora tengo que sacar un visado de trabajo, cuyo proceso puede llevar mucho más tiempo. Siempre puedo ir con el otro tipo de visado y cambiarlo una vez allí, pero esto me llevaría a tener que hacer más papeleo en Japón, lo cual puede ser aún más complicado. Pero no estoy preocupado sólo por esto, sino también porque después voy a tener dos contratos en dos países diferentes, lo cual no sé cómo me va a afectar. Tampoco tengo ni idea de cómo es el trato fiscal en Japón. Más adelante tendré que hacer papeleo una vez termine mi estancia allí.

Así que en mes y medio tengo que dejar el trabajo actual, marchar de este país lo que implica arreglo de papeles varios (trabajo, banco, casa…), ir a España donde me prepararé para ir a Japón cuando pueda, dependiendo de los trámites del visado. Es decir, dos mudanzas y como quien dice dos cambios de trabajo. Creo que ya comenté que un amigo me dijo en una ocasión que las tres cosas que más nos perturban en la vida son una mudanza, un cambio de trabajo y una muerte. Yo tengo a la vista dos de las dos primeras incluyendo también dos cambios de país; no quiero ni pensar en la tercera.

En resumen, que si alguien quería que le hiciera de guía por este país ya no le queda tiempo. De todas maneras, ahora que no estaré más en Inglaterra es cuando podéis aprovechar a venir… bueno, en serio, por mucho que haya hablado de que no me gusta la vida en este país (esto no lo suelo escribir en el blog, pero todo aquel que haya hablado conmigo el último año y medio, lo sabe bien), considero que como turista está muy bien y en concreto, Londres es una ciudad que me encanta y merece la pena visitarla una vez en la vida.

Eso sí, se aceptan visitas en Japón, aunque supongo que no todo el mundo estará dispuesto a ir allí y menos en estos tiempos.

Besos y abrazos para todos.

miércoles, 13 de abril de 2011

...golfea

Hace un par de semanas tuve que asistir a una reunión de una especie de proyecto en el que está involucrada la empresa donde trabajo. Mi jefe no podía ir así que me pidió a mí que fuera por él. La reunión tenía lugar en la universidad de St Andrews, un pequeño pueblo situado en Escocia, al norte de Edimburgo. Este pueblo es mundialmente conocido por su campo de golf que pasa por ser uno de los más antiguos del mundo, se lleva jugando al golf desde hace 600 años en el Old Course. Aquí se encuentra la asociación de golf más antigua del mundo, el Royal and Ancient Golf Club of St Andrews, que es la organización que administra el golf en todo el mundo excepto en Estados Unidos y México.

Para llegar allí lo más cómodo es coger un avión hasta Edimburgo y allí alquilar un coche. Si hubiera tenido que pagármelo yo probablemente me hubiera buscado la vida con otras historias, pero como iba a cargo de la empresa y el jefe me dijo que era la mejor manera, pues no me iba a quejar. El caso es que después de casi año y medio en este país, esta fue la primera vez que tenía que conducir un coche inglés.

Este es un Vauxhall Corsa. Sí, lo he escrito bien. Resulta que por azares de la historia automovilística, aquí los Opel son los Vauxhall. Ésta es una marca inglesa de un pueblo del mismo nombre que está muy cerca de Londres y que fue comprada por general Motors en 1925. Antiguamente tenía sus modelos propios pero desde 1970 sólo tiene los modelos que tiene Opel, al principio con nombres distintos pero desde 1990 son idénticos. El coche es completamente igual a excepción de la situación del volante y el logotipo, el cual se me olvidó fotografiar, pero aquí podéis ver un ejemplo.

No tuve ningún accidente, pero tampoco estuve muy tranquilo conduciendo este coche. Y eso que yo estoy acostumbrado a conducir en este país, pero dejando la mayor parte del coche a mi derecha, con lo que al conducir un coche inglés hay que cambiar un poco la forma de conducir y recordar que la mayor parte del coche está a la izquierda, con lo cual casi siempre iba metido por el arcén. Lo peor fue al pasar los pueblos pequeños con coches aparcados en la carretera y cruzándome con los que venían de frente. Al final no hubo daños que lamentar.

La reunión tenía lugar un miércoles y yo llegué el martes casi de noche. De todas maneras, aunque tenía que volver el mismo miércoles de noche, ya me conocéis y sabéis que pude sacar tiempo para dar una vuelta por el pueblo. La verdad es que no tiene mucho mérito porque es bastante pequeño. Debe de haber más estudiantes de la universidad, la cual es bastante conocida, que habitantes autóctonos.

A continuación os pongo una imagen de la costa con unos pequeños acantilados.

Por lo que pude ver, existen dos sitios interesantes que se pueden visitar, los cuales son las ruinas de la catedral y del castillo que se construyó para los obispos.

Esta no es que sea una buena foto, pero es que no pude entrar a ver el sitio y desde fuera no había buena vista. El castillo se podía ver mejor desde fuera que la catedral.

A continuación os pongo una imagen de la playa de St Andrews.

Aquí podéis ver más o menos, detrás del kiosco, el edificio que alberga la sede del Royal and Ancient Golf Club of St Andrews. Detrás de ese edificio y siguiendo la línea de la costa se encuentra el complejo de golf. En realidad, aunque no estoy seguro del todo, este complejo está dividido en varios. Todo ello se llama St Andrews Links, un conjunto formado por siete campos de golf. El más importante de todos ellos es el Old Course, donde se celebra el British Open u Open Championship, uno de los cuatro grandes campeonatos de golf y el único que no se celebra en Estados Unidos.

En esta imagen podéis ver una pequeña parte del campo. Lo que más me llamó la atención de este campo de golf, aparte de la cercanía a las casas (como algún jugador no esté acertado, me imagino lo que puede pasar), es que se puede entrar casi sin más. Por lo menos yo lo hice y no me llamaron la atención. Quizá fui un poco inconsciente porque no tengo ni idea de golf y a lo mejor me metí en el medio de alguna trayectoria peligrosa, a pesar de que intenté seguir los caminos que había.

Después de dar un paseo el miércoles por la tarde, volví en coche al aeropuerto de Edimburgo, de allí a Gatwick donde tenía el coche y tres cuartos de hora más tarde llegué a Guildford. Dos días de un lado para otro pero por fin estuve en Escocia, uno de los objetivos que tenía al venir aquí. Espero que este haya sido nada más que el primer contacto. Jugar no jugué al golf, pero golfeé un poco (lo sé, chiste fácil, pero alguien tenía que hacerlo).

Besos para ellas y abrazos para ellos.

lunes, 4 de abril de 2011

...vuelve a Brighton

Vaya, llevo ya bastante retraso, a ver si me voy poniendo al día con las entradas. Voy a comenzar con el fin de semana de hace dos semanas, cuando estuvo por aquí mi amigo Mario. A él ya le presenté en dos ocasiones. La primera de ellas al poco de venir aquí y la segunda en junio del año pasado, cuando vinieron unos amigos a verme. En la anterior ocasión la visita fue por Londres porque los demás no lo conocían, pero esta vez se trataba de una visita un poco más lúdica ya que Mario vivió cuatro años en Londres hace algún tiempo y no tiene necesidad de conocer más esa ciudad.

Sobre las visitas a los pubs de Guildford y su adicción a la sidra de pera no voy a hablar mucho, porque quiero que sigáis pensando que soy un chico serio que no anda por ahí nada más que para tomar fotos, escribir un blog de viajes y que a los amigos les hace viajes turísticos personalizados.

El caso es que Mario no conocía Brighton y yo, aunque estuve allí el año pasado, lo conocía muy superficialmente, así que decidimos ir allí. Si os soy sincero, tampoco esta vez se puede decir que haya conocido muy a fondo esa ciudad porque fuimos el sábado y no nos levantamos muy temprano que digamos. En realidad, en esta ciudad no parece que haya mucho que ver desde el punto de vista cultural aunque sí que tiene mucha vida gracias a su carácter de ciudad de vacaciones, digamos que, salvando las distancias, es la Benidorm de Inglaterra. Además, al tener una universidad bastante grande también le da un poco más de vida. Sobre la ciudad ya hablé un poco en la anterior entrada dedicada ella, así que no voy a poner más aquí.

Lo que hicimos después de comer fue dar un largo paseo por la playa y el paseo marítimo, el cual os muestro a continuación.

Como dije, el paseo nos llevó su tiempo, especialmente porque Mario es, entre otras cosas, fotógrafo ahora aficionado pero hace unos años, profesional (vamos, como se suele decir, un parto aprovechado), así que le dejé mi cámara y se dedicó a hacer fotos a todo lo que se movía. Comenzamos el paseo yendo hacia el oeste y luego bajamos a la playa para hacer el recorrido hacia el este. Como estaba marea baja, pasamos muy cerca de los restos del West Pier, el cual se incendió en 1970.

En este sitio tienen pensado construir una torre de observación de 150 metros de altura. Es difícil de explicar cómo se supone que va a ser, así que aquí tenéis un video del proyecto. Si me preguntáis a mí, no me gusta mucho, aunque entiendo que hay que introducir elementos modernos en las ciudades.

Al final de nuestro paseo hacia el este se encuentra el Pier, donde hay varios restaurantes, tiendas, casinos, puestos de feria e incluso atracciones.

Este es bastante conocido, pero muchas ciudades costeras tienen este tipo de construcciones que se meten en el agua utilizadas como centros de ocio. Desde allí saqué esta imagen que os pongo a continuación de la línea del horizonte de Brighton.

Tengo que decir que esta fotografía está retocada por mí. Como dije antes, Mario es fotógrafo y además sabe mucho de fotografía digital, así que me estuvo dando alguna lección de Photoshop y lo intenté poner en práctica. No es que esté genial, pero comparando con la foto inicial, creo que ha quedado relativamente bien. Por si alguien está pensando que esto es hacer trampa, según Mario, esto es lo que se hacía de manera automática cuando se llevaban las fotos a revelar, sólo que en este caso está hecho un poco más finamente y a mano. Por cierto, aunque la imagen esté apaisada no es una composición, es un recorte de una imagen mayor.

Al parecer, aquel fin de semana era el día que más cerca estaba la Luna de la Tierra en más de un siglo o así, así que se veía muy grande. Me temo que la cámara y el objetivo que tengo no daban para más, así que no pude sacar una foto como es debido, pero se hizo lo que se pudo.

Lo último que hicimos antes de volver a Guildford fue pasar a ver el Royal Pavilion por fuera. Éste es un palacio que mandó construir el rey Jorge IV. Se trata de un capricho del rey que quería un palacio sacado del cuento de Las mil y una noches, el cual se construyó entre 1815 y 1823. Juzgad vosotros mismos si se trata de una belleza, una extravagancia o una simple mala copia de los palacios orientales.

Después de esto volvimos a Guildford para salir un rato por la noche. Nada demasiado extraordinario por dos razones, porque esto es Inglaterra y no se puede salir hasta más tarde de las tres de la madrugada y porque Mario tenía que marchar de vuelta al día siguiente bastante temprano.

Desde aquí me gustaría agradecer a Mario de nuevo su visita. Tener visitas es una de las cosas que más ayudan a sobrellevar el tiempo fuera de casa.

Besos para ellas y abrazos para ellos.