jueves, 31 de julio de 2008

...pasa el domingo en Yudanaka

Esto se podría considerar casi como una continuación de una de las entradas del año pasado.

Por los comentarios de anteriores entradas, muchos están interesados en la comida de por aquí y, sobre todo, en la americana. Bueno, pues es un buen momento para contar algo más sobre ambas cosas.

La semana pasada Yamada, la secretaria del instituto donde estoy trabajando, al igual que el año pasado, me invitó a ir al ryokan (hostal estilo japonés) del hermano. La verdad es que algún día tendré que agradecer de alguna manera todo lo que me ha ayudado hasta ahora Yamada-san, desde ayudarme con mis primeras compras el año pasado hasta conseguirme un alojamiento barato este año.

El domingo quedé con ella a las diez de la mañana para ir hasta Yudanaka, un pueblo cercano al Jigokudani Yaen Kooen, el parque de los monos salvajes. Cuando intentamos ir el año pasado estuvo lloviendo durante todo el día, por lo que nos fue imposible ir al parque. De todas maneras, ya había estado allí con unos compañeros, pero esto, de momento, no lo conté en el blog, porque fue la última semana y todavía está pendiente de publicación (algún día completaré la historia del año pasado).

Además de Yamada, su hijo y de mí, también iban la americana, Clear, y una chica tailandesa que está haciendo el post-doc aquí, Poisan. Por cierto, Clear me dijo que se volvía la semana que viene para casa, así que ya no tenéis que hacer más comentarios sobre ella.

Al igual que el año pasado, estuvimos en una especie de reunión de la asociación de Yamada-san. Esta vez comimos fuera de la casa de una manera un poco diferente. Primero pongo la foto y luego comento.

Pusieron un canalón de bambú por el que hacía pasar una corriente de agua. Luego empezaron a echar ramen, udon, soba y espaguetis, de manera que teníamos que cazarlos a medida que iban pasando por el canalón. Además de esto, también echaron distintos tipos de tomates, melón y una especie de calabaza. Os aseguro que es bastante difícil atrapar un tomate cherry con palillos mientras bajan a toda prisa por una caña de bambú. Menos mal que al final del canalón pusieron un escurridor para recoger lo que no atrapábamos, que no era poco. Es una forma diferente y muy fresca de comer en el verano. Creo que importaría la idea, de no ser por la sequía que tenemos en España.

Después de comer, el hermano de Yamada nos llevó en su autobús hasta el parque de los monos. Nos dejó al comienzo de un sendero por el que fuimos hasta el rotenburo (onsen al aire libre) donde los monos se bañan. Estuvimos caminando aproximadamente media hora a la sombra de cedros, pinos y castaños, a la vera de un canal de agua.

Lo mejor fue escapar del calor de Nagano, porque allí, entre las montañas, hacía una temperatura muy agradable. Cuando llegamos dónde los monos, a pesar de que no hacía frío, estaban bañándose en el rotenburo, y eso que el agua tenía que estar a más de 40-45 ºC.

Si alguien está interesado en ver algo más de los monos, aquí puede hacerlo.

Por lo visto, esta es la mayor comunidad de monos salvajes que queda en Japón. Aunque de salvajes les queda el nombre, porque están tan acostumbrados a la gente que parece que están posando para la multitud de fotógrafos que, a veces, viajan hasta la prefectura de Nagano sólo para ver los monos bañarse.

Volvimos al autobús por el mismo camino y cuando llegábamos de vuelta al ryokan, empezó a llover y no paró en toda la tarde. Yo me tomé un baño en el onsen del hostal, y os aseguro que es un placer estar bañándose en esas aguas termales viendo a través de una cristalera caer la lluvia. Después me fui a una habitación estilo tradicional, con suelo de tatami, donde estaban todos medio dormidos. Yo también sucumbí a la tentación de echarme una siesta, tendido en el suelo.

Después de la siesta, antes de volver para Nagano, cenamos oyaki, que es una especie de bollo preñao, hecho de una pasta de trigo, muy suave, relleno de distintas verduras y lo que parecía un dulce de castaña.

Y con esto cierro lo que fue mi tercer fin de semana en Japón.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

3 comentarios:

  1. Patricia y Javier1 de agosto de 2008, 4:28

    Hooolaaaaa, guaje!!!!!!!! Aquí estamos tu hermano y yo pasando muchííííísimo calor. Como puedes comprobar ya tenemos internet en casa, así que vamos a seguir tus pasos y andanzas por esos mundos. Hemos podido comprobar que te lo estas pasando en grande, cuidado con la tailandesa (a ver si tienes suerte y te hace uno de esos masajes que tanta fama tienen). Bueno hasta la próxima. Besos.

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  2. Albertico guapo, de nuevo estamos en casa y puedo ver tu blog. No quiero darte morriña, pero te comento que hemos estado unos días en tu casa, con Alberto padre y Mª Carmen madre, también estaban una pareja de okupas (Patricia y Javier, creo que se llaman). Esta semana los papis iban a venir ta Huesqueta, pero el coche no estaba muy por la labor; a ver si lo apañan pronto. Me alegro de que tengas tiempo de ver cosas guapas y de que tengas a mano a gente también guapa. Definición de guapa: persona la mar de maja que ayuda al desplazado. Besotes y cuídate.

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  3. Amos a ver. La americana, de veras se llamaba así? ¿Estaba clara u oscura? A ver si me lo "aclaras".
    Aquí también hace mucho calor, joé, que en el norte no estamos a costumbrados a 30º. ¡Yo quiero que nieve!!!!!!!!!! Cagunmimanto.
    La semana que viene, el niño y yo nos vamos al país teutón, a München, así que leeré a la vuelta tus andanzas, Sancho Panza.
    Saluditooooooooooos!!!

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