lunes, 24 de septiembre de 2007

…pasa el fin de semana en Sendai (I)

Este fue el segundo fin de semana que pasamos Nacho y yo en Japón, así que, como el pasado se vino él, este me fui yo a Sendai.

De esta manera, cogí el shinkansen (tren bala) hacia Sendai, haciendo escala en Omiya. Sendai es una ciudad de aproximadamente un millón de habitantes situada hacia el norte de la isla principal de Japón. En cuanto sales de la estación se nota el cambio respecto a una ciudad pequeña de provincias como es Nagano: una pantalla te recibe con anuncios a todo color, grandes avenidas, una red de pasos peatonales elevados frente a la estación… Sin embargo, aunque la cantidad de gente que se movía por la estación era notablemente superior a la que se mueve por Nagano, uno no se siente excesivamente agobiado. Quizás sea por la limpieza en calles y edificios, o por las avenidas enormes con grandes árboles, pero cuando se pasea por sus calles, uno no siente que esté en una ciudad tan grande.

Cuando llegué el sábado, nos dedicamos a dar una vuelta por la ciudad. De esta manera nos metimos, llevados por la curiosidad, en un centro comercial de ocho plantas, creo recordar. Allí nos encontramos con esto:


Por el cartel explicativo que había más a la izquierda, aparte de ser un caballo mecánico, debía de servir para ejercitar la espalda y glúteos… que atrás quedaron los maravillosos abdominator y cacharros varios para hacer músculo sin esfuerzo, la última moda es el caballo (el de equitación, no el otro). ¿Alguien me ayuda a introducir este gran invento en España? seguro que nos forramos.

Al salir del centro comercial nos dimos cuenta de que había comenzado a llover como si no lo hubiera hecho en semanas. Por suerte, en Sendai existen una serie de calles comerciales cubiertas a modo de enorme recinto comercial (Parque Principado se queda pequeño). Nos dimos una vuelta, viendo, aparte de las tiendas, la gente que circulaba por la calle, pero de eso probablemente tenga ocasión más delante de comentar algo sobre ello.

Cuando estábamos en el centro comercial, nos pasamos por la sección de alimentación, y allí se nos apeteció comprar un poco de queso (no había manchego, pero qué le vamos a hacer). Con el queso, lo mejor que va, además de una botella de vino, es un poco de pan, pero de barra no de molde. El problema es que el pan de barra es más bien escaso por aquí, pero Nacho creía recordar haber visto una panadería no demasiado lejos, así que nos dirigimos hacia allí:


Ahora me diréis "¿qué pasa? Es una panadería como cualquier otra ¿no?". Eso mismo pensábamos nosotros… pero si os fijáis en la parte de la derecha de la foto, eso es ropa interior de mujer, y no se trata de una tienda diferente, era la misma. Al entrar y buscar la barra famosa, nos dirigimos hacia el fondo y nos dimos de bruces con la línea de otoño de sujetadores japoneses. Compramos la barra y nos salimos de allí lo más rápido que pudimos, antes de romper a reír. Nosotros estuvimos pensando largo tiempo en cuál podía ser el sentido de poner en una misma tienda el pan y la lencería. Hicimos algunas conjeturas, pero ninguna concluyente, como: panadería francesa más lencería francesa da como resultado una pana-lencería; o que, como son las mujeres las que hacen la compra, pues eligen mientras tanto su ropa íntima. En fin, nosotros aún estamos desconcertados, espero que a alguien se le ocurra una mejor explicación.

Tras esto nos fuimos a cenar a un restaurante indio y para la cama, que al día siguiente queríamos hacer un poco de turismo por los alrededores de Sendai.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

8 comentarios:

  1. Hola!
    Está claro lo de la panadaria-lencería.Si miras para el lado de la izquierda, piensas en todo lo que te puedes comer y en el de la derecha todo lo que no te va a quedar bien como te comas lo anterior. Resumiendo: O comes, o luces palmito. Ese es el dilema.
    Lo del caballo, sin comentarios. Pero, ¿Lo probaste o no?
    Besos.

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  2. con tanto barullo que tienes que no se te olvide investigar.......y que no se te queme la ropa al planchar un abrazo desde las xanas

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  3. JA!

    No me lo creo, fijo que taba la calle llena de panaderías y entrasteis justo en la que vendían lencería.

    :)

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  4. No se me ocurre qué motivos tienen para vender juntos el pan y la lencería de mujer, (lo del hombre también es lencería???, igual en Japó n si), bueno, cuando se te dé mejor el Nipón le preguntas a alguno. Tenía que pedirte algo, pero se me ha olvidao, jopeles, pa la próxima.

    Ciao y besines

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  5. Anda, Alberto, que se os vio el plumero. ¿Cómo no íbais a entrar en una panadería con sujetadores al lado??? Cae de cajón, sois hombres. Además, es lógico venderlos juntos, ome. ¿Tú sabes lo que mola mojar el pan...y si compras lencería fina a la vez, crees que no vas a "mojar" esa noche???
    Está más claro que el agua. Estos japos son la ostia, saben vender mejor que nadie. Y no te preocupes por trabajar, caraio, que tienes que aprovechar la experiencia, je.
    Florecitas mil.

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  6. Creo que va ser lo de contigo pan y cebolla....

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  7. un poco machista eso de q como las mujeres son las q hacen la compra...

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  8. No sé quién es anónimo, pero lo de que son las mujeres las que hacen la compra es una forma de hablar. Espero que las damas no se sientan ofendidas.

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