jueves, 20 de enero de 2011

...pasea por Guildford (I)

Estos dos fines de semana (el pasado y el que viene) no creo que haga ninguna cosa interesante, así que voy a aprovechar para poner alguna entrada sobre la ciudad donde vivo desde hace casi un año: Guildford. Tengo que ponerme con otras cosas, así que no creo que me dé tiempo en breve a ponerme con el final de mis vacaciones del año pasado en Reunión, pero la promesa que hice de completar esta historia sigue en pie.

Para que no haya malentendidos, los otros asuntos son la petición de becas para las que tengo que preparar distintos proyectos de trabajo. De esto a lo mejor hablo algún día, porque se puede sacar mucho jugo del tema tal y como está establecido la petición de becas en nuestro país. Tal vez cuando termine con ellas me ponga con ello.

Bien, vamos con el tema, pero primero, algunos datos. Guildford es una (no tan pequeña) ciudad, de casi 67000 habitantes, situada a unos 50 kilómetros al suroeste de Londres. Tiene cierta importancia ya que es la capital del condado, Surrey. Aquí hay varias empresas de aparatos electrónicos y muchas de informática. Por ejemplo, cerca de donde vivo hay unas oficinas bastante grandes del fabricante de videojuegos EA Sports. Por otro lado, en lo que a cultura popular se refiere, aquí fue donde arrestaron a los Cuatro de Guildford, que supuestamente habían puesto una bomba en un pub de la ciudad, y cuya historia fue llevada al cine en En el nombre del padre, gran película, por cierto.

Como ya he dicho en alguna entrada del año pasado, las ciudades relativamente pequeñas que he ido visitando por el sur de Inglaterra son todas bastante parecidas. Suelen tener un centro bastante pequeño donde está la High Street, vamos, la Calle Mayor, la cual es frecuentemente peatonal. Una vez que te sales del centro donde puede haber una catedral o alguna iglesia interesante, las ciudades suelen ser bastante parecidas y sin demasiado por ver. Por mi experiencia, una ciudad como Guildford ya tiene un tamaño considerable. Y es que a los ingleses les gusta vivir en casas en lugar de pisos, de modo que las ciudades están muy extendidas, sin una clara división entre ellas y los pueblos circundantes más pequeños.

Un pequeño apunte que me ha recordado esto. Sí, a los ingleses les gusta vivir en casas en lugar de pisos, y éstos suelen ser bastante caros, ya que a veces se consideran casi de lujo. Sin embargo, muchas de las famosas casas victorianas que se ven en las películas están formadas por apartamentos individuales en cada uno de los pisos. Y a veces son de lo más raro. Cuando empecé a buscar habitación donde quedarme por aquí, fui a ver un sitio que anunciaban como piso. Cuando llegué allí, se trataba de una habitación a la que se accedía por una escalera común, con derecho a cocina y baño, y con un lavabo dentro de la habitación.

Como siempre, me voy por las ramas. Así que al grano, aquí os va una foto de la High Street de Guildford.

Como podéis ver, la calle está un poco empinada. Esto es algo que me gusta, ya que no es habitual. Inglaterra es un país muy llano, con lo que las ciudades también suelen serlo.

En esta entrada me voy a centrar en esta calle. Se trata de una calle muy comercial, llena de tiendas y centros comerciales. Sin embargo, tiene algunos edificios interesantes. En primer lugar y empezando por arriba se encuentra la Royal Grammar School.

El edificio en sí mismo no llama mucho la atención, pero se trata de una antigua institución establecida en 1512 aunque este edificio se terminó de construir en 1586.

Entrando en la zona peatonal se encuentra el Abbot’s Hospital.

Se trata de un asilo de ancianos de estilo Tudor, fundado por George Abbot en 1619. George Abbot, quien tiene una estatua dedicada muy cerca del asilo, nació en esta ciudad y fue uno de los Arzobispos de Canterbury. Así que, como jefe de la iglesia en Inglaterra, este cargo le reportó bastante dinero y decidió usar una parte para crear el asilo. Al parecer se hacen visitas guiadas, pero si no recuerdo mal, son por semana, así que no he podido verlo por dentro. En frente se encuentra la Holy Trinity Church, pero de ella hablaré en otro momento.

Un poco más abajo se encuentra la Casa del Ayuntamiento o Guildhall.

Aunque ya hubo un ayuntamiento medieval aquí, esta casa empezó a construirse en 1589. Lo más llamativo es su reloj que data de 1683. Esta casa ya no debe de usarse para cuestiones administrativas, pero sigue usándose para encuentros ceremoniales.

En frente del Guildhall se encuentra la siguiente construcción.

Se trata del Tunsgate Arch, una especie de paso entre calles de estilo neoclásico. Al parecer, antiguamente el mercado se solía poner en la High Street, y en donde se encuentra ahora el arco antes había una posada, la Tun Inn, al lado de la cual se ponía un toldo para proteger de la lluvia los sacos de maíz y harina. En 1818 se demolió la posada y se construyó el arco de estilo neoclásico (por suerte, esta vez Christopher Wren no tuvo nada que ver, aunque no me hubiera sorprendido), donde se seguían almacenando los sacos durante los mercados. Ahora no hay sacos de harina, pero siempre hay una floristería bajo el arco. Como curiosidad, las columnas no están distribuidas uniformemente porque las dos de en medio se movieron para dejar pasar una carretera. Más adelante se volvió a peatonalizar recuperando los escalones que se pueden ver en la foto.

Siguiendo el paseo cómodamente hacia abajo, se encuentra uno de los edificios que más me gustan de esta calle, el Angel Hotel.

Antiguamente, el viaje entre Londres y los puertos de la costa sur de Inglaterra duraba dos días, y Guildford se encuentra a media distancia por lo que se convirtió en un importante lugar de descanso dando lugar a la inauguración de numerosas posadas. Más adelante, en el siglo XVIII, las carreteras se mejoraron considerablemente y el viaje duraba un solo día. A pesar de esto las posadas sobrevivieron gracias a las postas de caballos del servicio de correo, como atestiguan los carteles que aún se pueden ver en la fachada del hotel. Cuando ya no soportaron el avance de la tecnología fue con la llegada del tren.

El Angel Hotel es la única de las posadas que aguantaron el envite de los tiempos, manteniéndose en pie desde el siglo XVI. Ahora se trata de un hotel casi de lujo a juzgar por los precios. Además, al echar un vistazo a su interior por las ventanas que dan a la calle, se puede ver una recepción y una zona de descanso que parece sacada de cualquier película inglesa de época, con viejas butacas y suelos de madera cubiertos por moqueta respirándose un aire muy tradicional.

Para terminar este paseo, aquí os pongo una foto de un estudiante que parece muy alegre, supongo que habrá aprobado alguna asignatura.

Y es que Guildford es ciudad universitaria y esta estatua se erigió para recordarlo.

Hasta aquí la primera entrada sobre Guildford, espero que haya más.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

viernes, 14 de enero de 2011

...toma sopa de almendras

Aquí estoy de vuelta tras las vacaciones de Navidad. Como las cosas no suelen cambiar mucho, me temo que he tenido que volver a este país ya que dicen que el trabajo dignifica al hombre… pero bueno, el descanso tampoco está nada mal. El caso es que de momento tengo que seguir aquí donde tengo mi trabajo.

Había empezado a escribir esta entrada hace un par de días, cuando aún tenía muy reciente el trauma del viaje, y tenía preparada una larga reflexión sobre lo que significa estar viviendo lejos y de cómo es difícil mantener las relaciones, pero he cambiado de opinión ya que no quiero ponerme demasiado sentimental y menos en estos momentos en los que es imposible ser objetivo.

Así que nada, esta entrada tiene el simple propósito de dar las gracias a todos, familia y amigos, por estos días en Oviedo. Gracias a vosotros, o tal vez tenga que decir que por culpa vuestra, siempre me cuesta mucho el viaje de vuelta.

Y antes de que se me olvide, el título de la entrada es, como el de una entrada de hace algo más de un año, un pequeño homenaje a mi madre. En este caso se trata de la sopa de almendras, un postre típico navideño en mi casa. Este plato siempre ha estado presente en todas las Navidades desde que yo recuerdo. Ya lo hacía mi abuela y, desde hace muchos años, lo continuó haciendo mi madre, así que no puedo concebir unas Navidades sin el olor de la sopa de almendras impregnando la cocina.

Espero que todos vosotros lo hayáis pasado tan bien como yo estas fiestas y que en el año que estamos aún estrenando todo vaya tan bien como en el mejor día del año que dejamos atrás.

Besos y abrazos para todos.

viernes, 24 de diciembre de 2010

...pasea por la nieve

Como habréis visto estos días en las noticias, y tal vez lo habréis sufrido también en vuestras propias carnes, hay una ola de frío que está afectando a toda Europa. Y como dicen que Inglaterra también pertenece al viejo continente, aquí también está haciendo bastante frío. Así, el viernes por la noche estuvo nevando bastante y el sábado amaneció con una buena capa de nieve. Como despejó un poco, e incluso llegó a salir un poco el Sol, me dio por ir a dar un paseo por los alrededores de Guildford.

Tengo pendiente hablar de la ciudad donde vivo, pero para ir haciendo boca os voy a poner un par de fotos bajo la nieve. La ciudad está situada a la orilla del río Wey, el cual está bastante canalizado, al menos en la parte cercana a Guildford. La siguiente es una foto de muestra de lo que digo, con las típicas barcazas que se ven por los ríos y canales de Inglaterra.

La siguiente foto es de un poco más arriba, siguiendo el curso del río.

A la izquierda de la foto, un poco más abajo hay un pequeño parque que en el verano, en los días no demasiado desagradables, suele reunirse bastante gente para hacer picnic y barbacoas.

Para terminar por el momento con Guildford, os pongo a continuación una imagen de la High Street, con el edificio del antiguo ayuntamiento o Guildhall a la izquierda (el del reloj que casi no se ve).

Como podéis ver, había bastante gente por la calle. Esto es una tónica general en las ciudades medias de Inglaterra, y no sólo porque sea justo antes de Navidades y nos asalte el espíritu consumista. La población en Inglaterra esta muy extendida ya que suelen vivir en casas adosadas, ya sea en núcleos pequeños o en urbanizaciones. En esos sitios no suele haber demasiadas tiendas por lo que la gente se agolpa en el centro de las ciudades los fines de semana. Además, aquí suele abrir casi todo los domingos, lo que supongo que será para compensar que por semana cierran como muy tarde a las 18:30 ó 19:00 dependiendo de los casos (incluso a las 17:30 o antes).

Al día siguiente, es decir, este domingo, me dio por volver a Londres, más que nada por salir un poco y no quedarme metido en la casa, además de hacer alguna foto de Londres nevado, cosa que no había visto hasta entonces.

En estos momentos no me puedo liar mucho a explicar el recorrido que hice, así que voy a dedicarme a poner fotos. La primera de ellas es de la parte de arriba del Big Ben con un poco de nieve en el tejado.

Después, camino de St James Park, me encontré con este cartel, que ya había visto la semana anterior con Joan y su madre, y que me había llamado la atención.

No sé a vosotros, pero a mí me da un poco de mal rollo.

Una de las características que más nos llama la atención a los turistas en St James Park es la cantidad de ardillas que hay. Todo el mundo acaba por intentar hacerse una foto con ellas mientras les intenta dar algún cacahuete o nueces. Por su parte, ellas casi se puede decir que posan como modelos profesionales.

Una de las imágenes del palacio de Buckingham que más me gusta es la que se puede ver desde el medio del lago de St James Park, el cual estaba helado casi por completo.

En realidad, en esta foto no se ve muy bien el palacio, pero quería que se viera mejor el estanque helado que otra cosa. Y si no os creéis que eso sea hielo, podéis preguntárselo a este cisne.

Otra prueba del frío que estaba haciendo estos días por estas tierras es esta imagen de una estatua de una de las fuentes de Trafalgar Square, con carámbanos y todo.

Imaginaros el frío que hacía que hasta parecía que los leones de la base de la columna de Nelson habían envejecido, mirar como se les puso la melena de blanca.

Para ir terminando este rápido paseo por Londres, voy a completar la ruta por la iluminación nocturna que os puse en la anterior entrada. Como ya dije, la iluminación de Oxford y Regent Street es la misma que el año pasado. La de Molton Street tampoco cambió, así que no voy a poner imagen de ella. Sin embargo, la iluminación del centro comercial Selfridges, del que hablé el año pasado, sí que cambió, aunque esta vez yo creo que a peor.

En cambio, la iluminación de Carnaby Street me gustó más este año.

Para terminar, os pongo el árbol de Navidad que hay en Covent Garden.

Este árbol se anuncia como que sus luces (en realidad sólo las rojas) se encienden con la energía de un beso. Esto queda muy bien, pero por supuesto es una falacia. El sistema consiste en que las parejas se sitúan debajo de un ramo de muérdago y tienen que coger cada uno una punta del mismo con las manos y darse un beso (el tipo depende de cada uno). El muérdago es de mentira y lo que se coge (con las manos descubiertas) son dos bornes. Al darse el beso se cierra el circuito y se encienden las luces. Luego se puede dejar un donativo. Ahora no recuerdo exactamente a qué fundación se destina, pero creo recordar que era algo relacionado con una fundación de la familia real.

Yo no tenía nadie a mano a quien besar, así que me temo que no pude encender las luces. Le iba a preguntar a la chica que estaba explicando el sistema y recogiendo los donativos si quería ayudarme, pero lo dejé pasar.

Me hubiera gustado escribir otra entrada hablando de mi viaje de regreso a casa por Navidad, pero se me hizo muy tarde y no puedo ponerme. Si no hay problema, mañana cogeré el avión a mediodía. Por suerte, vuelo desde Stansted y allí no ha habido apenas incidentes, así que espero que siga así al menos un día más. No me gustaría tener que pasar la Nochebuena en un aeropuerto inglés.

A muchos de vosotros os veré estos días de vacaciones y podré felicitaros las fiestas en persona, pero de todas maneras aprovecho a hacerlo desde aquí, así que:

Felices Fiestas y que el peor día del 2011 sea mejor que el mejor día del año que estamos dejando atrás.

Besos y abrazos para todos, cada uno que coja lo que quiera.

lunes, 20 de diciembre de 2010

...pasa a la tercera edad

Pues sí, como la mayor parte de vosotros sabéis, este fin de semana ya se ha hecho oficial: ya no puedo decir nunca más que soy un veinteañero. Hace un año celebré mi cumpleaños pasando el día en Londres. El caso es que no tenía pensado volver a pasar mi cumpleaños por estas tierras, de hecho siempre pensé que me echarían antes de pasar la primera Navidad, pero por suerte o por desgracia, aquí continúo.

De manera que celebré otra vez en Londres mi entrada en la treintena, no me importa decir mi edad ya que siempre me han echado años de más y ahora estoy realmente en la edad que creen que tengo, espero que algún día me lleguen a echar de menos. Sin embargo esta vez lo hice acompañado. Joan, a quien ya conocéis sobradamente, y su madre, Sara, tenían pensado volver por aquí para hacerme una visita y quisieron hacerlo coincidir con mi cumpleaños. Por ello esta entrada es un homenaje a ellos, por darme uno de los mejores regalos que me podrían hacer aquí, su compañía en ese día. Muchas gracias.

El sábado decidimos ir hasta Cambridge, ya que Sara ya conocía Londres bastante bien y les apetecía conocer otros sitios a parte de la capital. Como sobre esta ciudad ya hablé hace unos meses, no voy a repetirme. Sí que puedo comentar que para ir a Cambridge desde Londres en tren, lo más normal es cogerlo en la estación de King’s Cross, bien conocida por los fans de Harry Potter. Para los que no lo sepan, aunque dudo que ninguno de los que leéis esto no estéis enterados, de aquí es de donde parte el tren que lleva a los niños a la escuela de magia, concretamente del andén 9 y ¾, como podéis ver en esta foto.

En realidad, esta es una foto que tomé cuando estuvieron por aquí mis amigos en junio, ya que ahora esta zona está en obras y no queda tan bien aunque todavía se puede hacer uno la foto con el carro de Harry Potter.

Esta estación está muy cerca y conectada con St Pancras y St Pancras International, que fue el primer sitio en el que posé el pie en Inglaterra, ya que vine a la entrevista desde París en el Eurostar. La estación de St Pancras está bastante bien por fuera. La foto que os pongo a continuación es una composición de las mías, pero en este caso ha quedado bastante mal, así que tened en cuenta que está muy distorsionada.

A pesar de la distorsión se puede ver la típica construcción inglesa con ladrillo rojo a cara vista.

El domingo nos dimos un buen paseo por Londres visitando los sitios más conocidos. Como de ellos ya he ido hablando en distintas entradas, ahora no me voy a poner con todo. En su lugar os voy enseñar las luces nocturnas y de Navidad de Londres. Pero antes de comenzar, aquí os pongo a los dos turistas oscenses, ya que alguno me lo ha pedido.

Ese es uno de los leones de la base del pilar de la estatua de Nelson en Trafalgar Square.

Y ya que estamos en esta plaza, aquí está la misma por la noche con el tradicional árbol de Navidad que traen todos los años desde Oslo. De esto ya hablé el año pasado y la foto que puse es prácticamente la misma.

Desde aquí se puede llegar fácilmente a Covent Garden Market. De este sitio me gustaría hablar en otro momento, porque es uno de los que más me gustan del centro de Londres. De todas maneras, ahora os voy a poner un par de fotos, la primera de fuera.

Supongo que este será el famoso reno de Santa Claus, Rudolph. La otra imagen es de la decoración interior.

En poco tiempo se puede llegar caminando desde aquí a Picadilly Circus y subir hacia Oxford Street por Regent Street. La siguiente foto está tomada en la intersección de ambas calles, Oxford Circus.

Como se puede ver, la decoración es la misma que la del año pasado, pero este año tocó el patrocinio de la saga de películas de Las crónicas de Narnia. Este año unos niños de la organización de caridad Kids Company fueron los encargados de inaugurar la iluminación. La imagen a continuación es de Oxford Street, que es la misma que el año pasado.

Para terminar os voy a poner un par las fotos de dos de los sitios más característicos de Londres. Este es el Big Ben, o el Gran Benito como lo rebautizó Joan.

Y por último, os pongo una foto que quedó bastante decente de la catedral de St Paul, con el Millenium Bridge sobre el Támesis en primer plano.

El cumpleaños lo celebramos en una cafetería cerca de Trafalgar Square donde nos tomamos un trozo de tarta de brownie de chocolate cada uno. Sara se empeñó en poner una vela en la mía y los dos me cantaron el Cumpleaños feliz, haciéndome pasar mi momento de vergüenza. Por suerte, la cafetería era pequeña y no había muchos clientes en aquel momento. Aquí me tenéis, con la cara de pánfilo, recién estrenada mi nueva edad.

De nuevo, muchas gracias por vuestra visita en ese fin de semana.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

jueves, 9 de diciembre de 2010

...se moderniza

Bien, con esta entrada voy a lograr ponerme al día, al menos por ahora, en lo que se refiere a mis historias por Inglaterra. De lo de Reunión hablaremos más adelante, espero que sea antes de que se me olvide todo.

Lo cierto es que fue difícil ponerme al día con todo ya que desde finales de julio hasta finales de octubre no pasé ni un solo fin de semana completo en Guildford. Es decir, casi cuatro meses dando tumbos de un sitio para otro y no siempre en las mejores condiciones.

Volviendo con el tema de hoy, hace un poco más de dos semanas me dio por hacer algo el sábado, ya que hacía mucho que no salía a hacer alguna visita. Como el tiempo no acompaña mucho últimamente, decidí volver a Londres para ir completando mi recorrido por la capital. No es que me quede mucho por ver en general, pero aún me quedan bastantes sitios en los que entrar, sobre todo museos. En esta ocasión elegí el Tate Modern, es decir, el museo nacional Británico de arte moderno. Este museo forma parte de la Tate, que es la Galería Nacional de Arte Británico y Arte Moderno en Inglaterra, con cuatro sedes: Tate Britain y Tate Modern en Londres, Tate Liverpool, no hace falta decir dónde está ésta, y Tate St Ives en Cornwall. Curioso, estuve en ese pueblo en mi viaje por Cornwall y no tenía ni idea de que hubiera una Tate allí. Bueno, para ser sinceros, no es que me vaya a quitar el sueño. No es que sea un entendido en nada, pero el arte no es precisamente uno de mis puntos fuertes.

En parte fui a este muse por el edificio donde está. Os voy a poner una foto de hace más de un año, cuando vine para la entrevista de trabajo, porque es la única foto que tengo. Es increíble que no tenga otra un poco mejor para enseñaros.

Se trata de una antigua central eléctrica construida entre 1947 y 1963 situada en el South Bank, es decir, la orilla sur del Támesis, y que se dejó de utilizar en 1981. Se encuentra justo al otro lado de la catedral de St Paul, a la que se puede llegar fácilmente por el puente peatonal Millenium Bridge, terminado a mediados del 2000, que es el que se ve en la foto. En ese mismo año fue cuando se abrió al público la Tate Modern tras las obras de remodelación que comenzaron en 1996. Esto me recuerda que tengo vista otra central eléctrica parecida a esta pero algo mayor desde el tren que cojo para llegar a Londres desde Guildford. El caso es que está en obras, pero no sé a qué se va a dedicar ese edificio. Esto es una prueba más de que a los ingleses les encanta preservar todo, desde las tradiciones hasta los edificios.

Las colecciones que alberga la Tate Modern están compuestas por obras fechadas desde los primeros años del siglo XX hasta la actualidad. Como ya dije, no soy un entendido en arte, pero además el arte moderno no suele ser lo que más me llama la atención en general, aunque puedo apreciar la belleza o el sentido de ciertas obras puntuales. Aquí hay obras de muchos pintores famosos como Francis Bacon, Andy Warhol, Picasso, Dalí, Joan Miró o Matisse.

Voy a comentar un par de obras que me llamaron la atención, lo cual no quiere decir nada. La primera de ellas es una exposición temporal del artista chino Ai Weiwei, al parecer responsable del diseño artístico del famoso Nido de Beijing, el estadio olímpico de 2008. La obra estaba expuesta en la planta baja donde se encontraba la sala de turbinas.

Esta es la obra Sunflower Seeds (Semillas de Girasol). Echando un vistazo un poco más cercano se entiende de dónde viene el nombre.

Son millones de pipas hechas de porcelana y pintadas a mano. Antes se podía caminar sobre las semillas, pero debido al polvo que se levantaba, decidieron prohibirlo por temas de salud pública. La verdad es que me pareció algo impresionante que un hombre hubiera hecho todas esas semillas. Un verdadero trabajo de chinos, si me admitís el chiste fácil a la par que comentario con cierto tono xenófobo en estos tiempos que hay que ser tan precavido con el lenguaje y procurar ser políticamente correcto. El caso es que estaba muy equivocado en cuanto al origen de la obra, ya que según se podía ver en un vídeo sobre la misma, cerca de 1600 artesanos chinos trabajaron en su preparación y el artista que le pone el nombre hacía nada más que labores de supervisión. En fin, es lo de siempre, supongo que lo que importa es tener la idea y un montón de gente a la que dirigir para llevarla a cabo.

La otra obra que me llamó la atención es la siguiente.

Es la escultura Forme uniche della continuità nello spazio, del artista italiano Umberto Boccioni. Cuando la vi, me empezó a rondar la cabeza la idea de que ya la había visto en algún sitio. Al final me di cuenta de dónde era. Se trata de la cara de la moneda de 20 céntimos de euro acuñada en Italia. Como siempre, no deja de sorprenderme de cómo uno se va enterando de las cosas como por casualidad.

En general, según mi opinión muy personal, la visita a este museo está bien, de hecho es uno de los museos más visitados del mundo (supongo que influirá que ver las colecciones permanentes es gratuito), pero no es imprescindible si no se tiene mucho interés en el arte moderno o no se dispone de mucho tiempo para visitar Londres.

Después de salir del museo me di una vuelta por Londres pero volví pronto a Guildford ya que estaba bastante frío y nublado lo cual no animaba a quedarse.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

...se congela

Aquí va una entrada relacionada con el trabajo, para que después digáis que me paso el día de viaje sin rascar bola.

Estos días está haciendo bastante frío en toda Europa y aquí, aunque a veces no lo parece, también pertenecen al viejo continente. Supongo que no me puedo quejar mucho del frío que hace aquí, ya que en otros sitios de Europa o mismamente en el norte de Inglaterra o en Escocia la temperatura tiene que ser aún más baja. Sin embargo, para que os hagáis una idea, en Guildford estamos teniendo máximas de 2 ºC como mucho y mínimas de hasta -7 ºC. Hoy estuvo nevando todo el día y parece que va a seguir así al menos hasta el fin de semana. De todas maneras, no ha llegado a cuajar, así que cruzo los dedos para no tener que ponerle las cadenas al coche.

Uno de mis mayores problemas es que tengo que dejar al pequeño Todoroku en la calle, por lo que por las mañanas le cuesta bastante arrancar. Qué se le va a hacer, el pobrecillo ya ha entrado en los dos dígitos y comienza a tener sus achaques. Además, me dejo las manos del frío que paso al quitarle el hielo del limpiaparabrisas.

Pero lo que me trae por la calle de la amargura es que en la empresa no tenemos calefacción. Así es, la caldera del edificio se ha estropeado y los administradores del polígono industrial no quieren cambiarla. Se trata de un edificio muy antiguo y me parece que en un futuro no muy lejano lo quieren tirar para construir algo nuevo y poder alquilarlo por un precio mayor. La empresa no está dispuesta a comprar una caldera nueva, así que estos días nos estamos congelando, casi literalmente. Y tengo pruebas documentadas.

Esta foto la tomé ayer al mediodía. Esa mesa está justo detrás de la mía en la oficina, donde tenemos continuamente conectados dos radiadores eléctricos, pero ya veis que no hacen mucho efecto. Estos días estoy yendo a trabajar con dos camisetas, una camisa, un jersey, un forro polar y botas de montaña. Y aún así, después de estar un rato sentado delante del ordenador, me quedo tieso.

Por suerte, ayer por la tarde nos trajeron unos calefactores de aire y el asunto ha mejorado bastante. De todas maneras, como el edificio es tan viejo, no se pueden conectar muchas cosas en la misma línea eléctrica por culpa de la instalación y las ventanas son de cristal simple y tienen más rendijas que mis manos, agrietadas del frío, así que es muy difícil mantener la oficina a una temperatura medianamente agradable. Y no voy a decir nada del baño, donde no hay nada en absoluto, así que a veces más vale aguantarse…

Para que después digan que estas cosas sólo pasan en España. Por suerte, para el fin de semana dan subida de temperatura aunque empezará a llover, vamos que no sé qué prefiero. El caso es quejarse, pero va a ser un invierno muy largo.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

viernes, 26 de noviembre de 2010

...bebe vino

Bien, de nuevo me he retrasado en poner una entrada pero, por suerte o por desgracia, este mes no he hecho gran cosa, así que me estoy cerca de ponerme al día.

Hace algo más de un mes, mi jefe me propuso ir en su nombre a una reunión de un grupo de trabajo europeo que iba a tener lugar en Burdeos ya que él tenía otra reunión que le coincidía. Como os podéis imaginar, mi respuesta fue afirmativa, no me iba a perder un viaje a una ciudad que aún no conocía. Además de la reunión, pude asistir a un mini-congreso sobre supercondensadores, que suena muy bien, pero no es que sea algo demasiado complicado. Además, no me voy a poner a explicar esto, ya que es de trabajo.

El resultado fue que me pasé casi cinco días en Burdeos, tres para la conferencia y yo lo alargué para volver de domingo, pasando el fin de semana allí.

Para explicar un poco el título, no es que yo me fuera de cata de vinos. Es que la organización de la conferencia nos llevó a cenar a un château, que en Burdeos no tiene por qué ser un castillo, si no que se refiere a cualquier finca productora de vino. Lo malo es que esa noche no me llevé la cámara, así que os tengo que poner una foto sacada con el móvil que no quedó demasiado bien.

Por lo menos sirve para hacerse una idea del sitio, que no estaba nada mal.

Antes de comenzar con el paseo por Burdeos, unas palabras sobre la ciudad en general. No es que sea muy grande aunque es mundialmente conocida como la capital del vino. Sí, mal que nos pese a los españoles, el vino francés es mucho más conocido que el español. El momento de mayor esplendor de la ciudad fue en el siglo XVIII, de cuando datan muchos de los edificios del centro histórico de la ciudad, conocido como Puerto de la Luna, el cual fue declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 2007. Como curiosidad, cuando estaba paseando por la ciudad, me parecía como estar en una especie de París en pequeño, y ahora, buscando información para la entrada del blog, leí que se utilizó Burdeos como modelo para la renovación de París en el siglo XIX ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?

La ciudad está situada a orillas del río Garona, uno de los ríos más grandes de Francia, justo antes de comenzar el estuario de Gironda, que también es el nombre del departamento del cual es capital Burdeos. Ahora voy a soltar un pequeño rollo de cómo mi relación con este río viene de muy atrás. Tan atrás que me tengo que remontar a 1994, año en el que empecé a hacer travesías por los Pirineos de una semana de duración todos los años por el verano. Aquel año coincidió que subimos el Aneto, haciendo noche el día antes en el Plan de Aigualluts. En esa explanada se unen las aguas de deshielo del Glaciar del Aneto, sumiéndose en una dolina de origen kárstico, con unas impresionantes paredes verticales, el Forau d’Aigualluts. Las aguas vuelven a ver la luz en el Valle de Arán, una región del Pirineo leridano que está en la vertiente francesa, por lo que las aguas discurren hacia ese país. El Garona también pasa por Touluse, ciudad en la que estuve hace tres años para visitar a Joan (conocido por su blog Reunionés) que estuvo allí de erasmus. Si es que al final está todo conectado.

Voy a comenzar el paseo por Burdeos en la catedral de St André, del siglo XI.

No logré encontrar nada particular sobre la planta de esta catedral, sin embargo a mí me llamó la atención. No sé muy bien cómo explicarlo, parece que la fachada principal es la que se ve en la foto con las dos torres, pero no es así, se trata del brazo norte del transepto. Si no recuerdo mal, el otro lado no era tan espectacular y tampoco la fachada “principal”. El caso es que me daba la sensación de que le faltaba algo.

A la izquierda de la catedral en esta foto se encuentra la torre del campanario o Torre Pey Berland, del siglo XV, coronada por una estatua de Nuestra Señora de Aquitania en el siglo XIX.

A la derecha de la foto de la catedral se puede ver el Palacio Rohan, antigua residencia arzobispal (1772-1784) y es la actual sede del ayuntamiento u Hôtel de Ville desde 1837.

Desde aquí se puede ir hacia la Place Gambetta, cerca de donde tenía yo el hotel. La plaza en sí no es que fuera gran cosa, pero en una de sus esquinas estaba esta puerta, la Porte Dijeaux.

No sé muy bien qué son estas puertas, pero estaban en varios sitios de la ciudad, algunas incluso más grandes. Me da la impresión de que formaban parte de algún complejo defensivo y que se respetaron durante la reconstrucción. Desde la Place Gambetta se puede bajar hacia la Place de la Comédie donde se encuentra el Grand Théâtre, de 1773.

Desde allí se puede llegar en seguida al Monument aux Girondins, de finales del XIX, erigido para recordar el espíritu ideal revolucionario de los Girondins, un conjunto de hombres de negocios burgueses que se esforzaron por buscar el bien de la ciudad. Al menos eso es lo que ponía una placa cerca del monumento.

Aquí os pongo un detalle de una de las dos fuentes que están al pie de la columna.

Este monumento se encuentra en uno de los extremos de la Esplanade des Quinconces, una de las mayores plazas de Europa con 12 hectáreas. Me hubiera gustado poneros una foto de esta plaza, pero estaban en fiestas y estaba ocupada por un montón de atracciones de feria (en las fotos anteriores se puede ver parte de una noria).

Desde aquí yo me alejé un poco del centro, yendo hacia el norte a una calle, la rue de Notre Dame, donde me dijeron que había un mercadillo de antigüedades y de libros usados. En esta calle vi una iglesia que me llamó la atención, la iglesia de St Louis.

Como podéis ver, se trata de otra de mis panorámicas. Lo que me llamó la atención de esta iglesia no fue su construcción si no que estaba a 2/3 de limpiar y sin visos de ser limpiada en breve a juzgar por la falta de andamios. No sé, supongo que se les acabaría el presupuesto antes de poder terminar.

Desde aquí se puede volver caminando hacia el centro dando un paseo por la orilla del río, a lo largo del Quai Louis XVIII.

Al fondo de esta imagen se puede ver (con un poco de imaginación) el Pont de Pierre de cual hablaré un poco más abajo.

Continuando el paseo ribereño se puede llegar hasta la Place de la Bourse, una preciosa plaza de 1729-1777 dedicada a Louis XV.

Esta panorámica me quedó un poco distorsionada, a ver si aprendo a corregir esos defectos. Para que os hagáis una idea, se trata de una especie de media luna abierta hacia el río, es decir, el río está a la espalda según se mira la foto.

Desde aquí se puede continuar por el río hasta llegar a la Porte Cailhau, una puerta de 35 metros de altura erigida para honrar a Charles ???. El porqué de los interrogantes es que no tengo muy claro a qué rey estaba dedicada, ya que en la placa que explicaba el origen de la puerta hay tres números diferentes, en la explicación en francés es VIII, en inglés VII y en español III. Creo que se trata de Charles VIII por lo que he podido encontrar. Bueno, aquí va la puerta, que es lo que interesa de verdad.

Entrando en el centro antiguo de la ciudad por esta puerta se puede llegar hasta la antigua plaza del mercado real de 1760 con una fuente de 1865, la Place du Parlament.

Desde aquí se puede salir un poco del centro pasando por la Porta Sancti Jacobi, que no tengo ni idea de su origen, pero algo tiene que ver con el Camino de Santiago. Lo que sí sé es que la campana se erigió en 1775, si el resto de la torre se construyó por entonces, no lo sé.

Desde aquí no lleva mucho el llegar hasta la Place Canteloup, donde se encuentra la basílica de St Michel. La basílica está incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad, sin embargo aquí os voy a poner nada más que la foto del campanario, la Flèche St Michel, una torre de 114 metros de altura (por lo cual se merecía otra de mis panorámicas), terminada en 1492, pero destruida varias veces, por lo que la torre actual es el resultado de una reconstrucción de la segunda mitad del siglo XIX.

Desde aquí se llega fácilmente al puente que mencioné antes, el Pont de Pierre, o Puente de Piedra.

Este es el primer puente sobre el Garona en Burdeos, mandado construir por Napoleón I como estrategia militar. Como curiosidad, el puente tiene 17 arcos, el mismo número de letras que hay en Napoleón Bonaparte.

Antes de terminar esta entrada, una nota sobre la capacidad de esta ciudad de incorporar elementos modernos a su casco antiguo.

En Burdeos hay tres líneas de tranvía que circulan por el centro de la ciudad. En la foto llama la atención la falta de cables aéreos. Esto es debido gracias a un sistema que se desarrolló expresamente para esta ciudad. Se trata de un sistema de alimentación por el suelo, de manera que en el centro los tranvías usan ese sistema mientras que en las afueras usan el tradicional aéreo porque es menos costoso y más fiable. No estoy muy seguro de si estos tranvías usan sistemas de regeneración de energía durante el frenado. Todos hemos oído hablar del famoso KERS, en el que almacena la energía del frenado en un volante de inercia, pero como nota para cerrar esta entrada donde empecé, en los sistemas que se están investigando e incluso implementando en muchos prototipos y vehículos comerciales, se utilizan supercondensadores que recuerdo que fueron el motivo de mi visita a esta ciudad.

Besos para ellas y abrazos para ellos.